Una nueva tanda de cómics destacados y la mayoría muy buenos.
Trinity. Hija de Wonder Woman 1
La etapa de Tom King y Daniel Sampere en Wonder Woman es extraordinaria y un tanto desconcertante. La historia comienza in media res y una de ellas era una niña, Trinity, que se supone que es la hija de Wonder Woman, una mocosa a la que cuidan los hijos de Superman y Batman, Jon Kent y Damian Wayne. Esta parte era un pequeño capìtulo al final de cada cómic dibujado por la fantástica Carmen Carnero. Era una sorpresa de lo más divertida y muy fuera de lo habitual de Tom King.
Ahora por fin tiene su propia colección y el primer capítulo es fantástico. Sustituye a Jon y Damian por versiones de distintas épocas de Trinity. Perder a los super hijos pensé que sería una pena, y más cuando decide Tom King que para esta historia es necesario que haya perros Corgi como coprotagonistas. Pues resulta que todo funciona muy bien y, para empezar, visita las Crisis en Tierras Infinitas, concretamente a Pariah en alguno de sus monólogos megadramáticos.
El resultado es un cómic muy divertido y muy bien dibujado, para mí un Must Have.
Detective Comics 8
El primer anual de Detective Cómics tiene como guionista a Al Ewing, que consiguió merecida fama por su etapa en Thor. Cuenta una buena historia de un crimen en la que el asesinado no quería que se resolviera su crimen. Buen desarrollo y una buena respuesta a tan estrambótica petición.
El dibujo de Stefano Raffaele es bastante irregular, por momentos quiere ser Neal Adams, en otros se acuerda de Bill Sienkiewicz y en la mayoría son más parecidos a Klaus Janson.
La historia se sostiene por el guión y, el cómic en sí porque, además, tiene una historia corta de Joshua Hale Fialkov y Tom Conrad sobre David rosales, estudiante de séptimo y miembro del Club de detectives junior de Batman. La historia está bien, aunque la resolución se vea venir es muy agradable ver cómo llegan a ella.
En definitiva un anual bueno, pero nada extraordinario.
All Inn Zatanna: ¡Empieza el espectáculo!
Este personaje nunca ha sido un gran éxito pero sí ha tenido muy buenos autores que llevan a preguntarse el porqué de no haber triunfado a lo grande. En estos últimos tiempos ha tenido la fantástica y muy imaginativa Zatanna Abajo la sala de Mariko Tamaki y Javier Rodríguez y ahora esta miniserie de Jamal Cambell.
Campbell no solo es un gran dibujante, y lo demuestra página a página, sino que también es un guionista más que competente. Aunque vuelve a hablarse del pasado de Zatanna, su padre Zatara y también su madre Sindella, crea para la ocasión a la Dama de blanco, un personaje que me ha gustado mucho, con un gran carisma y, para mí, más interesante que el villano. Y eso que el villano y la forma que elige para intentar acabar con Zatanna está muy bien.
También me gusta que haya recurrido a personajes interesantes pero que han sido muchas veces meros secundarios, como el Demonio Azul.
Quizá, el único pero que se me ocurre es que la narración a veces se vuelve un tanto confusa. Campbell rompe muchas veces con la composición de viñetas para crear algunas splash pages de lo más espectaculares pero con muchos elementos que no quedan nada claros. Esto también sucede en otros momentos, supongo que queriendo transmitir lo confuso o lo alterado del momento que se cuenta.
Muy buen cómic.
All In Batman y Robin 1
Me ha gustado enormemente All In Batman y Robin 1 y no lo tenía nada claro cuando lo compré. Hay muchos cómics de Batman cada mes. No me quejo porque todos ellos son muy buenos y tienen autores de muchísima calidad, al menos las colecciones principales, pero miedo me da cuando acaben los primeros arcos, a ver si se mantienen esos autores. El caso es que este cómic sí que aparece con autores de mucha calidad, o al menos eso había leído, porque no conocía a Philip Kennedy-Johnson y, con tanto que se ha escrito de Batman, no esperaba demasiado.
Tengo que decir que me equivoqué. Quizá no sea lo que cuenta sino cómo lo cuenta, lo bien tramada que está la historia, cómo va aumentando el interés página a página porque, además, es un todo y el dibujo es tan fundamental en esta historia como el guión.

Debería serlo siempre pero a veces pesa más una cosa que otra. Aquí se complementa a la perfección tanto con Javi Fernández como con Miguel Mendonca, que están soberbios. Sin embargo creo que hay que destacar otro autor que brilla especialmente y es el colorista Marcelo Maiolo. Los cómics de Batman transcurren de noche y suelen tener grandes contrastes con sombras muy pronunciadas. Esto también sucede pero tiene algo muy interesante y es el resplandor de la luz eléctríca de la ciudad durante la noche. Así, ese resplandor cambia la dirección de las sombras e incluso las hace menos oscuras, dando una nueva imagen. Queda realmente bien.

Un cómic estupendo que mantiene el interés y va develando detalles que aclaran parte pero crean otras incógnitas en el segundo tomo.
Superman de Philip Kennedy Johnson
Como Batman y Robin me habían gustado tanto, quise ver qué hacía el guionista en Superman. Además con el gran Mikel Janín al dibujo.
Quizá porque es un crossover no me esperaba lo que me encontré. Dos historias distintas, una con Superman en Mundo de Guerra luchando como gladiador y aún así manteniendo sus principios ante Mogul mientras en la tierra hablan de lo que sucedió en Metropolis y qué representa Superman.
Esto último lo he visto tantas veces que cansa un poco mientras que la parte de Superman Gladiador también me suena de la época de Jerry Ordway.
Lo peor, el final que se soluciona en prácticamente una viñeta.
La última historia es sobre los descendientes de Superman en el futuro contra un conquistador galáctico. Termina con un deus ex machina de lo más literal.
En definitiva, un poco de decepción porque hay ideas muy buenas pero no termina de encajar todo y se precipita en los finales.
Creo que me quedaré otro tomito más a ver.
Leyendas de La Patrulla-X, Lobezno y Kitty Pryde
En los años 80 solo estaba la colección de La Patrulla-X a la que se añadió la de Los nuevos mutantes, los alumnos de la escuela de Xavier.
Lobezno era el personaje más popular de los X-Men y, a raíz de eso tuvo una sensacional miniserie, publicada aquí en España en la colección Marvel Héroes. Esta colección se componía de tomitos con portadas de cartón y papel de cómic normal. La historia de Lobezno era obra de dos titanes del cómic como Chris Claremont y Frank Miller y fue un absoluto éxito. Así, en el año 1982 se publicó otra miniserie, esta vez en cómics de grapas, protagonizada por Kitty Pride y Lobezno. EL guionista seguía siento Chris Claremont en plena forma pero el dibujante era Al Migrom, un dibujante nefasto aunque un entintador decente. Desgraciadamente, aquí dibujaba una de las mejores historias de Lobezno con su habitual trazo torpe y feo. Aún así, la historia era tan buena que sobrevivía al dibujante y dejó muy buen recuerdo a los lectores de la época.
Han pasado cuarenta y tres años, por alguna razón el momento adecuado para que Marvel y Chris Claremont hayan decidido que hay que crear la secuela de la miniserie de los dos mutantes.
La historia comienza poco después de la anterior miniserie, con Kitty todavía afectada e intentado asumir los cambios que le ha producido Ogun. En esto que todo cambia y cambian del Tokyo de los 80 a la edad media de Japón y con elementos sobrenaturales como una invencible Samurai de Nieve gigante. A esto se unen más tarde unos minicentinelas y una nueva hija de Bolivar Trask con el mismo odio hacia los mutantes.
Si en la anterior la historia salvaba los muebles, aquí no es igual.
No es que esté mal pero la narración se hace algo farragosa y, sobre todo, la maduración de Kitty ya la hemos visto durante 40 años por lo que es bastante redundante lo que leemos y, además, no aporta nada nuevo. Es como los cómics de Before Watchmen, su interés remontaba cuando tocaban la historia original, pero no aportaban nada nuevo. Que tampoco hace falta, una buena historia, entretenida y emocionante es suficiente.
Pero un cómic no es solo la historia, también es el dibujo y si el dibujo es tan terrible como el de Damian Couceiro es mucho más difícil disfrutar la historia. Además, es más duro aún cuanto el cómic cuenta con las fastuosas portadas de Alan Davis, para descubrir el pobrísimo dibujo de Couceiro en las páginas interiores.
El trazo es feo, grueso, desproporcionado y bastante básico. Casi parece un homenajee al dibujo de Milgrom.
El resultado no hace justicia a la historia original. Una auténtica lástima.
En general, los cómics de DC que se están publicando son muy buenos y, para uno que cae de Marvel por aquí, es el más flojito de todos.
A ver el mes que viene en que, además, ya entrarán los que hayan traído los Reyes Magos.
Saludos fremen









