
De un tiempo a esta parte vengo observando cómo intentan hacer más pequeño, más caro y más restrictivo el mundo de internet. Las dos últimas, Ubisoft diciendo que esperan que nos sintamos bien al comprar juegos que luego no sean nuestros y el cambio en las cookies para, supuestamente, evitar que hagan un perfil con tus datos de navegación y vendan estos, has de pagar. Un robo y una extorsión para empezar el año, pero esto viene de antes.





Los videojuegos han evolucionado muchísimo. Llevo toda la vida con ellos y estoy más que convencido que es la mejor época para ser jugador en particular y friki en general.
Estoy asombrado del éxito que están teniendo juegos como «Acariciar al perro» o su apasionante continuación «Acariciar un gato». La razón no es que los millones de amantes de los perros o gatos hayan descubierto que es mucho mejor clicar en un botón para acariciar a un animal sino que así consiguen fácil y en unos pocos minutos un trofeo Platino que exhibir en sus vitrinas.

