Big Bang

Corría el año 2007 y se estrenaba en USA una comedia que certificaría el cambio de paradigma.

Hasta el momento en las decenas y decenas de comedias de situación que se habían estrenado en la televisión americana los personajes frikis aparecían de vez en cuando como personaje risible y ridículo y lo que le gustaba como algo a ridiculizar.
En este caso fue distinto. Los protagonistas eran una pareja de físicos teóricos que vivían juntos en un piso, Sheldon (John Parsons), un tejano con graves problemas para confraternizar e integrarse en la sociedad en general, Leonard (Johny Galecky), un genio pero menos brillante que sus hermanos y con una temible madre castrante, que viven juntos como compañeros de piso. A su vez tenían otros amigos como una astrofísico hindú con pavor a hablar con las chicas, Raj Koothrappali (Kinal Nayyar) y un ingeniero espacial judía con una extraordinaria confianza en su imaginario sex-appeal que vive en casa con su madre.

El contrapunto a estos cuatro genios es Penny (Kaley Couco), una sexy aspirante a actriz que trabaja de camarera y que se muda enfrente de Sheldon y Leonard.

Sheldon con Stephen Hawking

Lo interesante del planteamiento es que los cuatro genios son frikis muy frikis y lo que caló hondo es que era muy fácil verse reflejado, si no en los personajes, pues son muy peculiares, sí en conversaciones de índole friki sobre Star Wars, quien podría levantar el martillo de Thor, o en ocasiones en que van disfrazados a convenciones, o en quedadas para jugar a videojuegos como Halo o para ver series Babylon 5, colas para ver el estreno de la última de Star Wars, visitas a tiendas de cómics, como actúan al conocer a una actriz famosa como Summer Glau, o a Stan Lee y todo ello mientras tienen sus trabajos y se relacionan con otras personas. Especialmente divertida es la interacción con el sexo opuesto que es enfocada de forma muy distinta por cada uno de ellos y en general de bastante vergüencita ajena.

Uno de los grandes hallazgos de la serie fue conseguir hacer una serie divertida y con un humor accesible a quien no fuera friki gracias a que sus motivaciones y los acontecimientos son muy divertidos pero cotidianos y comprensibles por la gran mayoría, pero mucho más disfrutable para quien sí compartiera gustos e intereses con los protagonistas.

Cosplay en uno de los mejores episodios.

Se ha acusado a la serie de tener mucho humor referencial y es cierto pero no es una crítica seria. Los frikis son seguidores de decenas y decenas de cosas desde series a películas, pasando por videojuegos. De hecho, los frikis que los critican son igualmente referenciales porque está en la esencia de ser friki: nos gustan cosas, hablamos de ellas, disfrutamos con ellas y bromeamos sobre ellas.

Se puede hacer de otra forma, es decir, presentar personajes frikis y omitir todo ese humor referencial, pero entonces tienes “Los informáticos”, que es una serie realmente genial, pero que no tiene ese tipo de referencias, lo que solo deja una vía para el humor.

Humor referencial, pero con clase, recreando Star Trek TOS

En este caso, no buscaban a un friki por su trabajo y por ser intrínsecamente raro, sino cuatro que fueran en buena medida como muchos de los frikis reales, con sus expectativas y anhelos en la vida que son tanto conseguir por fin pasar de la segunda base o llegar a ella, como si fueran adolescentes y con los problemas con los cachas que se llevan a las chicas guapas, como conseguir una copia del anillo único de la película “El señor de los anillos”.

Puede parecer ridículo pero en la serie han seguido una máxima que plasmó Billy Wilder, para el protagonista lo que le sucede es muy serio, es al espectador al que le parece divertido.  Así desde fuera te puedes reír, pero para Sheldon que se le rompa un muñeco de Spock es algo muy serio.

También se ha acusado a los personajes de planos y clichés andantes. Esta es una de esas cosas que me deja helado. No sé exactamente qué se espera de unos personajes de comedia, pero cada unos de ellos tienen padres, motivaciones, formas de ser y relaciones de los más completas y diversas. No creo que haya muchas comedias con personajes más completos y que, además, sea divertida. Solo hay que recordar como en once temporadas de Navy o en 15 temporadas de CSI no ahn evolucionado nada los personajes. Aquí de los que empezaron a la actualidad ha habido cambios significativos en sus relaciones, en sus trabajos. Se mantiene que son amigos y frikis, pero lo demás va cambiando. En cuanto a que sean clichés es difícil llegar a eso dado que no ha habido más series que tuvieran un friki judío que se casa con una católica y con un padre plicía que no lo aprueba mucho, un friki hindú aficionado a crear misterios que es metrosexual o gay, no queda nada claro, un friki que consigue llevarse a la guapa pero sigue siendo muy friki, aunque tiene que transigir en ocasiones y moderar el frikismo y Sheldon que tiene su mundo propio y es de lejos el mejor de los personajes.

En cuanto al humor, es una de las comedias más variopintas en este aspecto. Dejando aparte diálogos impagables, hay situaciones muy cómicas, humor referencial, humor físico. Es una comedia que aprovecha muy bien tener personajes tan golosos y un planteamiento que da tanto juego para explotarlo de mil maneras diferentes.

Sheldon a punto de conseguir una orden de alejamiento de Stan Lee

Otro de los alicientes son los múltiples invitados y cameos que tiene la serie, a los ya mencionados hay que añadir a medio reparto de Star Trek La nueva generación, (Will Wheaton, Levar Burton o Brent Spiner), Kate Sachoff  (Starbuck en Galactica), James Earl Jones (Darth Vader en un episodio genial), George Takkei (Star Trek TOS), Leonard Nimoy  (Spock, aunque solo la voz),  Buzz Aldrin, Carrie Fisher, o Steve Wozniak, entre muchos otros.

El resultado es una serie que rompió moldes, que puso de protagonistas a cuatro actores bajitos y feúchos y encima apasionados de los juegos de rol, el anime, los videojuegos y los motró así, consiguiendo que sea la comedia más exitosa de la actualidad, cuando nunca se había hecho nada así.

Así, la recompensa ha llegado en forma de múltiples reconocimientos como son cinco nominaciones a los Globos de Oro, ganándolo en una ocasión, o las 30 nominaciones a los Emmy, con siete premios. Así mismo, en IMDB está con una consideración de 8,6 sobre 10. Y e mejor premio es que los principales protagonistas han conseguido que sus sueldos se incrementen hasta un millón de Euros por episodio.

A pesar de tan abrumador éxito, de lo rompedora de su propuesta y de que le salgan imitadoras con bastante poquita gracia como Silicon Valley (la HBO tiene problemas para distinguir lo que es una comedia, la verdad), no se puede negar que la serie ha perdido cierta frescura con el paso de las temporadas. Quizá en ese afán de evolucionar a sus personajes, han derivado más a una comedia romántica, aunque con mucho toque friki, pero se ha perdido un poco de la locura freak del principio. Que por otro lado es realista, pues si salen con sus parejas empiezan a tomar más importancia en la trama esas relaciones. Sigue siendo interesante ese estudio de cómo ser friki cuando estás casado, pero ya no es lo mismo. De hecho ahora los finales de temporada van derivados a la boda, en su momento de Howard y Bernadette y ahora de Leonard y Penny, cuando en otras ocasiones era el viaje al Polo o el viaje de Howard a la estación espacial internacional.

En alguna temporada se ha abusado del personaje de Sheldon, dejando a Howard y Raj un poco de lado. Es verdad que el personaje es lo mejor de la serie, pero el riesgo de quemarlo era serio.

Aún así. la serie ha dejado momentos realmente memorables en todas las temporadas y es una de las series más divertidas que se pueden ver en la actualidad.

Tanto éxito ha creado un efecto péndulo entre parte de la comunidad friki que, ante esa aceptación de algo que era elitista y contracorriente, incomprendido por la mayoría, como era ser frki, han vuelto sus iras ante la serie que en buena medida es culpable de esa aceptación de lo friki como algo genial.

Es normal que esto pase, la serie es accesible, de hecho mi mujer dice que disfruta dos veces, viendo la serie y viéndome a mí. De hecho, la aceptación de lo friki llega a extremos insospechados. Esta mañana estaba en el centro comercial comprando un regalo en la tienda de Swarovski y la dependienta me preguntó que si la camiseta que llevaba era de Ataque a los Titanes. Y es una camiseta de lo más discreta, con un pequeño escudo a la izquierda.

Habrá que asumir que ser friki empieza a ser normal y que la gente por fin se ha dado cuenta de que está muy bien, cosa que nosotros ya sabíamos o si no, no lo seríamos. Han pasado siete años desde que se estrenó y de der los frikis risibles e incomprendidos hemos pasado a que sea algo que mole. Cuanto hay de verdad y cuanto de pose de la última moda, ni idea. Pero ahora encuentro muchas más camisetas, merchandising y cada vez hay más películas de super héroes, por lo que no me quejo. Tiene sus ventajas que de repente ser friki no sea ir contra corriente, aunque a algunos les moleste a su vena rebelde.

Una serie magnífica y muy divertida, muy recomendable.

Saludos fremen.