Divergente

La adaptación de una novela de pseudo ciencia-ficción para adolescentes da casi tanto miedo como la adaptación de un videojuego. Sin embargo había leído cosas buenas de la película y tenía una cierta esperanza al verla.

El planteamiento trata de una sociedad futura que, después de una gran guerra, quiere mantener la paz y para eso divide en cinco facciones cada una de ellas encargada de una parte de la sociedad. Los jóvenes han de hacer una prueba que designe con que facción hay mayor afinidad, aunque luego elegirán ellos.

Si la prueba no deja clara una facción quedan desterrados a ser la escoria de la sociedad y vivir de la caridad.

En este mundo tenemos a Tris (Shailene Woodley, Los descendientes, Bajo la misma estrella), una divergente, es decir, puede ser de varias facciones porque tiene distintas capacidades igualmente desarrolladas. Por supuesto, ser un divergente les fastidia el status quo así que si los pillan son desterrados como sin facción.

El conflicto surge por el intento de la facción que lleva todas las cosas científicas y técnicas de derrocar del gobierno a la facción que lleva toda la caridad y la empatía, con un malévolo plan que implica control mental y eliminar a gente que molesta.

La película es entretenida, no se puede negar, pero me ha resultado bastante  floja.

Por lo visto, para que la calificación no subiera de los 16 años, han decidido recortar la violencia y las escenas desagradables de las novelas, aparte de reducir a la mínima expresión a los demás personajes salvo la protagonista y “Cuatro” (Theo James, Golden Boy). Y si una novela para adolescentes aún la dulcificas más, queda algo bastante ligerito y poco profundo. Y es una lástima, porque Neil Burger es el estupendo director de la no menos estupenda “El ilusionista” y Shailene Woodley sabe actuar. Por desgracia, Kate Winslet, estupendísima actriz normalmente, hace una mala de manual, tan de manual que si entrecierras los ojos puedes ver a Donald Sutherland en “Los juegos del hambre”, con la que tiene ciertos parecidos en la estructura política y en tener una protagonista fuerte. En cambio, aquí no hay triángulo, sino que el rollo es con el macizo del instructor y se ve desde el cartel de la película. La madre de Tris la interpreta con convicción Ashley Judd, pero a pesar del interés, es un papel muy reducido y muy desaprovechado.

Lo mejor de la película es la fase de entrenamiento. Lo peor lo mal contadas que están las maniobras políticas y la parte del golpe de estado que es bastante risible en general.

Dentro de las sagas venidas de novelas de adolescentes está muy por encima de Crepusculo y bastante por debajo de Los Juegos del hambre.
Así que recomiendo abstenerse salvo mono urgente de ciencia ficción muy ligera y que se deje ver sin riesgo de reflexionar o plantearse nada, antel el ahibutual sustituto dominguero que es el fútbol.

Saludos fremen.