Tengo que decir que no soy un retrogamer al uso. De hecho, yo no me definiría como un retrogamer. Me gustan los videojuegos y la época en que salieron no me importa si son buenos juegos.
Todos creo que tenemos nuestras consolas favoritas pero en realidad creo que lo que tengo son recuerdos de juegos geniales que se jugaban en una consola u otra. Mientras más grandes juegos disfrute en una consola, mejor recuerdo tendré de ella, claro.
Entonces, ¿Porqué la consola mini de Sega?









Estoy asombrado del éxito que están teniendo juegos como «Acariciar al perro» o su apasionante continuación «Acariciar un gato». La razón no es que los millones de amantes de los perros o gatos hayan descubierto que es mucho mejor clicar en un botón para acariciar a un animal sino que así consiguen fácil y en unos pocos minutos un trofeo Platino que exhibir en sus vitrinas.