Las nuevas series: Sherlock. La novia abominable

No es fácil decidir cuál será la primera entrada del año y, dado que estamos a 10 de Enero, me he tomado mi tiempo para decidirlo aunque no hay duda, no podría ser otro que Sherlock.
En estas Navidades he visto Star Wars El Despertar de la Fuerza, Los juegos del hambre Sinsajo 2, he visto la temporada completa de Bajo Sospecha y he leído El misterio de la Gran Pirámide de Blake and Mortimer o Por no mencionar al perro, de Connie Willis pero, de todo ello, lo que más esperaba y más ha respondido a mis expectativas, ha sido Sherlock.

Para aquellos que no la sigan, Sherlock es una serie que nació en el año 2010 y es una actualización del personaje y las historias de Sherlock Holmes a la actualidad. Pero no basta con actualizarlo sino que, además, hay que tener mucho talento y los creadores de esta versión, Steven Moffat y Mark Gattiss tienen a raudales. Steven Moffat es el guionista más galardonado de Doctor Who habiendo salido de su retorcida imaginación los mejores capítulos de la historia de la serie, como el genial Blink.  Mark Gattiss es otro de los grandes guionistas de la serie y, además, interpreta a Mycroft Holmes en la serie.

Ambos ha realizado una versión libérrima de Sherlock Holmes que, sin embargo, se caracteriza por ser muy fiel al espíritu de las historias y personajes de Arthur Conan Doyle.

Por supuesto, por muy buenos que sean los guionistas, sin unos actores que interpreten convincentemente esos papeles, poco se podría hacer. El caso es que los protagonistas son los hoy famosos pero en 2.010 dos perfectos desconocidos Benedict Cumberbatch (Star Trek En la oscuridad, Doctor Extraño) como Sherlock Holmes y Martin Freeman (El hobbit, Fargo) como Watson y ambos han hecho de sus personajes auténticos referentes. Especialmente destacable es el Watson de Martin Freeman, sin duda el mejor Watson de todos los tiempos, pues por fin deja de ser una mera comparsa, un hábil recurso narrativo para potenciar la inteligencia de Sherlock Holmes y se convierte en un hombre inteligente y capaz aunque no tanto como Sherlock Holmes que para algo es un genio. A mí me parece muy destacable esto porque para poder mostrara un personaje como un genio desprendiéndose de la comparsa que sirve para agigantar su intelecto por contraste, hay que ser muy inteligente y así poder mostrar a Sherlock así de inteligente. No me cabe duda que Steven Moffat lo es.

Que destaque a Watson no quiere decir que esté por debajo el Sherlock Holmes de Benedict Cumberbatch (tuvo que tener problemas en el colegio con ese nombre, seguro) pero ha habido muchos y magníficos Sherlocks a lo largo de la historia, como Basil Rathbone, Peter Cushing o Michael Caine, entre otros. No obstante, sin ninguna duda, su Sherlock Holmes está a la altura de cualquiera de ellos.

Cada capítulo es realmente como una película, tanto por su duración como por tener una historia completa, generalmente la adaptación a la actualidad de un caso de SHerlock Holmes con algunos tan geniales como el primero, A Study in pink o Escándalo en Belgravia, contrapartidas de los celeberrímos Estudio en escarlata y Escándalo en  Bohemia.

Por desgracia, cada temporada apenas tiene tres capítulos y estas se realizan cuando hay tiempo en las apretadas agendas de todos, máxime cuando los dos protagonistas ahora son estrellas de Hollywood. Pero los personajes son tan increíblemente buenos y los guiones tan soberbios que ambos han declarado que les gustaría envejecer haciendo de Sherlock Holmes y Watson.

Fruto de esto apenas hay tres temporadas y el episodio especial del que hablamos hoy, La novia abominable.

Como decía al principio, la serie se desarrolla en la actualidad y con gran acierto pero, en este capítulo se traslada la historia y a los personajes a la época vitoriana de donde provienen originariamente.

Sin embargo no es un capítulo desconectado de la continuidad de la serie sino que enlaza con el final de la temporada anterior y empieza fusionando la llegada del Watson de 2010 a la llegada a Londres de Watson en 1881. De aquí da un salto a unos años después en el que Watson ya está casado e investigan el intrigante caso de la novia que se suicida a la vista de todos y, sin embargo, después se aparece para asesinar a distintos hombres. Por supuesto, detrás hay mucho, muchísimo más, y en realidad, y sin spoiler, sirve el episodio para conocer mucho mejor al propio Sherlock, a su visión de Watson y de Moriarty, a Mycroft e incluso a la esposa de Watson.

La historia funciona como un reloj, llevando al espectador como las novelas de Poirot de “quién lo hizo” y siguiendo la investigación para en un magistral giro de guión, cambiarlo todo y descubrir que, en realidad, no va de eso. Por supuesto, se mantiene el humor y los diálogos brillantes. Ah, y en un momento dado se visitan las cataratas de Reichenbach en ilustre compañía.

Una obra maestra que veo difícil mejorar a lo largo de 2016 y solo estamos en Enero. Muy recomendable, es una de las mejores series de la historia de la televisión y el capítulo es uno de los mejores e la serie. Lo único malo, que no habrá más Sherlock hasta 2017.

Bueno, lo otro malo es Elementary, que es lo que los productores americanos entendieron cuando vieron Sherlock y no les quisieron vender la serie. De esos hay muchos capítulos, pero es una basura apestosa de la cual, con solo ver su piloto, da auténtica repulsión. Esta paupérrima serie lo que hace es coger cualquiera de los múltiples procedimentales con pareja de detectives (Bones, El mentalista, Castle, Blindspot, The Blacklist, etc, etc) todas ellas deudoras de Sherlock Holmes, y cambiarles el nombre por Holmes para él y Watson, que ahora es chica, para ella,  porque era la forma de actualizar al personaje según ellos, con unas patéticas interpretaciones, menos química entre los protagonistas que ninguna de las series citadas y el asesinato semanal que resolver. Ya digo, basura, que se toma muy en serio a sí misma y muy aburrida.

Saludos fremen.