Me gustan las buenas historias. Las que te hacen ver más allá, soñar, reírte, pensar… y, cuando hallas alguna, hay que contarlo. Y lo contrario, hay que avisar cuando te venden la mediocridad como obra maestra. Sed bienvenidos, fremen
Serie de la BBC, lo que suele ser garantía de serie bien hecha y aquí no hay excepción. Jonthan Strange y el Sr. Norrell se basa en el libro homónimo de Susanna Clarke que ganó el premio Hugo y el premio mundial de fantasía en 2005.
Se ha hecho de rogar pero aquí llega una nueva entrega de mi cruzada por probar todos los juegos que tengo. Y más vale que acelere porque se acercan las rebajas de verano de Steam y seguro que hay nuevas incorporaciones. Sigue leyendo El síndrome de Diógenes Digital (XVI)
Hacía muchos años, desde que me afeito casi, que no envidiaba su trabajo a los redactores de las revistas de videojuegos, pero desde que agarré The Witcher III he vuelto a sentirlo. Poder dedicarte todo el tiempo a jugar ese vasto juego tan bien ambientado, con una historia que engancha, un mundo vivo y en constante evolución durante horas y encima pagándote por ello, volvió a darme mucha envidia.
Y es enorme, llevo cerca de seis horas de juego, lo que en esencia es haber acabado cualquier CoD o Battlefield de esta década, y apenas he arañado el juego. Sin embargo sí que ha servido para tener impresiones firmes del mismo y, habiendo terminado The Witcher II la semana pasada, ver cómo ha evolucionado.
Esta costumbre tan española de dejar las cosas para el final también se practica en los juegos. The Witcher 2 salió en Mayo de 2011 y lo he terminado un par de días después de que me llegara la tercera parte. Eso sí, el viaje ha merecido la pena.
Recuerdo que cuando salió en 2012 en Xbox 360 me iba a abalanzar sobre él cuando una serie de críticas bastante negativas me echaron para atrás. Ahora en Steam, por el precio de cuatro partidas en las máquinas de 20 duros, puedes tener el juego pero ¿Merece la pena?
Una gran sorpresa esta modesta película de ciencia ficción que, con apenas unas fotos, unos rotuladores y unas varas luminosas, crea una intrigante historia que mantiene en vilo la hora y media que dura.