SPIN de Robert Charles Wilson

Siguiendo mi costumbre de leer todos los premios Hugo, me quedaba para terminar con los de este siglo Spin de Robert Charles Wilson del que no había leído nada ni tenía referencia alguna más que había ganado el Hugo en 2.007 con esta novela, aunque tiene un par de libros de cierta fama publicados en español como son Los Cronolitos y Darwinia.

Así, me enfrenté a la novela con las expectativas a cero, sin saber siquiera de que iba y es de lo mejor que he leído este año con diferencia.

La novela te capta en las primeras diez páginas, te engancha y ya no te suelta hasta la página 422 en que termina. Comienza en USA en el día en que el protagonista y dos amigos cuando son niños y salen de la casa para alejarse de la fiesta que están dando los adultos ven como desaparecen todas las estrellas del cielo. De ahí salta al futuro en el que dos de ellos están huyendo juntos por Sumatra perseguidos por el gobierno norteamericano.

La novela tiene el considerable talento de ir creando expectación, no solo por saber cómo conecta la historia de la desaparición de las estrellas con el futuro de perseguidos y en el que hay un arco gigante en medio del mar que tiene un tamaño de tres estados americanos, sino porque cuando se descubre un misterio es sustituido por más preguntas, como es que no han desaparecido las estrellas, sino que una especie de esfera negra cubre la atmósfera de la tierra y filtra la luz del sol.

A partir de ahí sigue avanzando la vida del protagonista, médico de uno de los responsables de la agencia Perihelio, que se ocupa de la membrana que recubre la tierra (el spin del título) y que se ocupa de averiguar si es transparente, si se puede viajar fuera o no, que sucede con el tiempo y con el programa de terraformación de Marte del que se habla durante tanto tiempo. Incluso hay marcianos en la novela, pero no los que uno podría imaginar.

La estructura de la novela potencia la lectura rápida porque sigue dos líneas paralelas, la del presente en la cuál son perseguidos y la del pasado que son recuerdos que el protagonista va apuntando para que no se le olviden. En esas dos tramas hay una imaginación desbordante, aunque tan bien argumentado que en ningún caso se pierde la suspensión de la incredulidad, y una característica que se repite durante el libro es que no hay largas explicaciones respecto a lo que ocurre sino que se va descubriendo por contexto en el transcurso de la trama, por lo que buena parte de la novela transcurre en la cabeza del lector a raíz de lo que va leyendo, complementado la historia. La historia va alternando una y otra línea cambiando siempre de una perspectiva a otra en el momento más interesante dejando cliffhangers que funcionan muy bien.

La novela trata algunos de los grandes temas de la humanidad pero imbricados en la historia, sin grandes discursos o explicaciones, como la libertad del hombre, la democracia, la religión, la fe, el fin del mundo, el amor, la ambición, la tecnología, entre otros.

Es una gran novela que se lee en nada, apasionante y que lleva también a la reflexión. Muy muy recomendable, una de esas novelas que justifican el género de la ciencia ficción.

Saludos fremen.