Liga de la Justicia Oscura

Picado por la curiosidad de ver a algunos de los personajes más independientes, peculiares y rebeldes trabajar juntos he leído los dos primeros arcos de la Liga de la Justicia Oscura, enmarcada esta etapa en el reboot del Universo DC.

Me llamaba la tención también que no habían elegido a cualquiera para guionizar la colección sino que habían escogido a uno de los guionistas ingleses de la primera oleada: Peter Milligan. Quizá no es el guionista más famoso de todos pero en su haber tiene varias obras de lo mejorcito del comic americano como son Skreemer, Shade, the changing man (al que recupera para la Liga) o Human Target en DC y X-Force, su título más famoso junto a Mike Allred para Marvel, todas ellas muy interesantes, más que su tratamiento de los mutantes o Batman, mucho más convencional.

El primer arco, el típico para presentar al grupo y que trabajen juntos es un poco juntarlos sobre la marcha. La Liga de la Justicia América se enfrenta a una bruja de extraordinario poder pero los poderes de estos no pueden hacer mucho contra la magia.

Madame Xanadú, una vidente, reúne a John Constantine, Zatanna, Deadman y Shade el hombre cambiante para intentar salvar el mundo. La historia no está mal, aunque hay que darle un buen tirón de orejas a ECC por su edición. El arco es de 6 números y ellos publican el primer tomo con el número 1 al 4 y el segundo del 5 al 7 y el 7 de Yo Vampiro. No solo parten el primer arco por en medio sino que el segundo tomo tiene la segunda parte del primer arco y la primera del segundo. Son arcos de seis números y los publican en tomos de cuatro. Precioso.

Madame Xanadú contemplando el futuro…de la colección.

Volviendo al primer arco hay algunas cosas que me han gustado. Para empezar, los personajes mantienen sus formas de ser y auqnue es un poco forzados que trabajen juntos, la situación lo justifica y no queda del todo mal. De todas formas es una mala historia no demasiado interesante y con un final que se prevé desde el número anterior, con Constantine haciendo de cabrón, como siempre, para resolverla.

Mikel Janín homenajeando a Neal Adams

Lo que me gusta es el dibujo de Mikel Janín. Tiene un dibujo limpio y atractivo, muy apropiado para superhéroes y que le garantiza trabajo en USA porque es muy correcto, pero afortunadamente tiene algo más, y son ganas de hacerlo bien. Las páginas de Deadman tienen claras reminiscencias del Deadman de Neal Adams, como las de John Constantine del Constantie de Stephen Bissette y John Totleben. No puede haber dos referencias más contrapuestas y sin embargo las integra muy bien en el dibujo de la historia en general para que no chirríen. Por cierto, es compatriota, navarro, concretamente.

y a Stephen Bissette y John Totleben

El segundo arco es considerablemente mejor. Viene de la colección Yo, Vampiro, estupenda, en la que un vampiro superpoderoso e inmortal resulta que no se ha convertido en el monstruo sin alma que debería haber sido y su ex-novia a la que convirtió, la llamada Reina de la Sangre, tienen previsto cargarse el mundo y que los vampiros lo tomen. Esto que es típico en los comics de vampiros, pasa en el Universo DC y además, deciden empezar por Gotham, con la mala suerte de que la muerte del supervampiro abstemio provoca la resurrección de Caín, un vampiro superpoderoso y que trae consigo el fin de la humanidad, por lo que los que estaban recuperándose de su pelea con la Encantadora se encuentran en este fregado. La parte de Yo, Vampiro la realizan los habituales Joshua Hale Fiankov (guionista con mucha experiencia en historias de vampiros, y se nota) y Andrea Sorrentino, un extraordinario dibujante que maneja las sombras como si de Mignola se tratara.

El dibujo de Sorrentino es muy adecuado, con influencias de Mignola

La historia es muy interesante y absorbente y está bien dibujada. Desgraciadamente, para disfrutarla del todo hay que haber leído Yo, Vampiro primero, pero es una serie magnífica y que se lee con entusiasmo.

y de Goya si se tercia

Vistos estos dos arcos mi opinión sobre la Liga de la Justicia Oscura es contrapuesta, por un lado los personajes mantienen su esencia pero no pegan entre ellos y solo porque las circunstancias mandan te puedes creer que Constantine y Deadman trabajen juntos, pero queda en general bastante forzado. El personaje de Shade es un desastre sin mayor interés, un lloró desequlibrado con una chupa de colorines que se supone que hace lo que él quiere pero que es una excusa argumental para que falle y meta en líos a sus compañeros. Menos mal que en el segundo arco prescinden de él. Me rechina ver a Constantine usando la magia. Sigue siendo Constantine, no el Doctor Extraño, pero invoca un sol de bolsillo para acabar con un vampiro, por ejemplo.

Dejando los personajes y pasando a las historias, una de cal y otra de arena. La pirmera es la típica de la Liga de la justicia de toda la vida en la que se enfrentan a un enemigo y cada uno ataca por su lado a las distintas amenasaz hasta que lo derrotan. Que sí que muy clásico y muy homenaje a la liga, pero la historia no vale mucho y la Encantadora era más interesante como personaje en The New 52 que en esta saga. Por otro lado, la saga de los vampiros es magnífica de historia y de realización y compensa haber leído el primer arco. Las portadas de Ryan Sook son también muy buenas. Pero no es un cómic de miedo, más bien de superhéroes sobrenaturales. El segundo arco ya no es tan superheroico y sí más sobrenatural.

Por tanto, no me atrevo a recomendarla, menos aún a fans letales de algunos de los personajes que, aunque se mantienen las esencias, se ve su inclusión forzada. Yo la seguiré un poco más pero es por curiosidad por ver como encaja Black Orchid en este tercer arco, y Constantine trabajando para Steve Trevor, del gobierno USA. Suena pavoroso, la verdad.

Saludos fremen.