Me gustan las buenas historias. Las que te hacen ver más allá, soñar, reírte, pensar… y, cuando hallas alguna, hay que contarlo. Y lo contrario, hay que avisar cuando te venden la mediocridad como obra maestra. Sed bienvenidos, fremen
Solo por este juego ya tendría causa para defender a muerte los juegos indies. Porque, si no fuera por la posibilidad de autoeditarse en digital y poder utilizar un motor como el de Adventure Game Studio seguramente este juego nunca hubiera sido publicado.
Esta vez ha habido mucho juego que venía de relleno en los bundles y que ni me habría planteado comprar, en general con buenas razones, aunque alguno bueno hay, aparte de dos joyas intemporales, una reciente y otra remasterizada. Al final me han gustado cinco juegos de los diez de hoy.
Después de un juego de estrategia realmente horrible y un juego de rol que no podía ser más mediocre me llevé el alegrón de que ya no era Cyanide los que iban a seguir masacrando un universo tan rico y bien elaborado como el de Poniente. Prácticamente cualquier cosa hubiera sido mejor pero la suerte quiso que cayera en las competentes manos de Telltale.
Dicen que 2014 ha sido un año mediocre, pero para mí, en lo jugable, ha sido un muy buen año. He terminado una buena cantidad de juegos que he disfrutado bastante y que hacen que termine un año en ese aspecto bastante satisfecho. Prácticamente todos me han gustado, lo que es lógico, porque son los juegos terminados y si no me hubieran gustado los habría dejado por otros. Hoy hablaré de la primera mitad y mañana de la segunda y con este repaso creo que me haré una idea de cual ha sido mi GOTY.
¿Los estudios indies son capaces de hacer juegos con buenos gráficos o están condenados a tirar de nostalgia con el pixel art?
Por la inmensa cantidad de juegos con pixels como puños en nuestros flamantes monitores Full HD, un podría pensar que sí, que estéticamente queda resultón y nostálgico y permite contar una historia o hacer un juego con pocos medios.
Hasta que te encuentras con algo como The Vanishing of Ethan Carter. Pocos juegos hay actualmente que tengan el virtuosismo gráfico de este juego que se desarrolla en un pueblo y sus amplios alrededores con total libertad para recorrer la totalidad del entrono.