Syberia


Que Benoit Sokal, una famoso dibujante franco-belga, pasara del cómic a los videjouegos fue una considerable pérdida para el noveno arte pero con joyas como Syberia, salimos ganando. Estamos ante un clásico con mayúsculas y, sin embargo, bastante ignorado, probablemente porque salió cuando ya no era la época de oro de las aventuras gráficas.

Kate Walker es una joven abogada que va a un pequeño pueblo a gestionar la venta de una fábrica de autómatas a una compañía juguetera. Tan prosaico argumento cambia bastante cuando la dueña ha fallecido, tiene que firmar el heredero, su hermano Hans un excéntrico genio que puso a la fábrica en lo más alto y que después se fue. Kate deberá viajar a los distintos sitios dónde estuvo Hans y dejó muestras de su talento con unos autómatas ingeniosos y bellísimos, de una estética steampunk que deja con la boca abierta. Pero si impresionan los autómatas, viajaremos por centro Europa y el este de Europa a lugares realmente espectaculares con diseños modernistas, del construccionismo soviético y de otros estilos arquitectónicos, mientras resolvemos algunos de los puzzles más divertidos y lógicos que haya visto en un juego. Además, no viajaremos de cualquier manera, sino en un tren mecánico, otro espectacular diseño steampunk, conducido por un autómata con cierta fijación por despachar billetes de tren.

Ya he dicho que es impresionante y espectacular y que la historia es muy interesante pero hay que hablar de la protagonista, Kate Walker. Aparte de la interacción conlos personajes que vamos conociento, tiene un móvil y con él se mantiene en contacto con su novio, su mejor amiga, su madre y su jefe. En algún momento ese móvil nos sacará de un apuro, pero es más importante que, a través de ese hilo, vamos sabiendo más de su vida y de su carácter, convirtiéndose en un gran personaje.

En el juego vamos conociendo personajes interesantes con historias a juego y hay gran cantidad de información en forma de distintos documentos y fotografías que vamos encontrando por el camino así como unos ingeniosos cilindros grabados que cuentan nuevamente mediante autómatas, la historia de Hans y su hermana Ana.

Otro apartado que destaca poderosamente es el sonido. Primero porque el juego está perfectamente doblado al castellano, cosa que, catorce años después, apenas pasa, pero si el doblaje es bastante bueno, la música es simplemente sublime. Música clásica orquestada que encaja como un guante con el ambiente decadente del juego y que es obra de Nick Varley y Dimitri Bodianski.

Es una obra maestra, una de las mejores aventuras gráficas y con un final muy satisfactorio.

Además, tiene detalles muy de agradecer. Las conversaciones se pueden pasar con el botón derecho del ratón y con doble clic nuestra Kate bate los 100 metros yendo dónde le indiquemos.

Por otro lado, el movimiento de los autómatas es muy robótico, lo que es de cajón, pero los de los humanos no le va muy a la zaga. Por otro lado, el cursor cambia cuando se puede interactuar con algo, lo que está bien, pero tiene el problema de que el cambio es pequeño y es más fácil no darse cuenta de que hay algo que hacer dónde se señala.

Son detalles nimios que no empañan un grandísimo juego. A poco que te gusten las buenas aventuras gráficas o las buenas historias, es un juego que merece muchísimo la pena y que, además, hace que esté deseando que llegue la prometida tercera parte que sale en Diciembre y de la que he reservado la edición de coleccionista.

Una edición impresionante