Para este Halloween hemos aprovechado uno de los regalos de Epic Games Store en juegos de terror. Creo que es el primer juego de los que regalan cada semana que termino, ya era hora.
Ya jugando descubriríamos que es muy discutible lo de terror, es complicado hacer un walking simulator de terror.
En realidad está entre la aventura gráfica y el walking simulator.
Nosotros representamos a Frank Gilman, un científico que despierta sin recordar nada en la base de Upuaut en la Antártida. A partir de aquí, tendremos que averiguar todo. Primero por qué no hay luz, también quiénes somos, dónde están los demás, qué hacemos allí y averiguar qué es el Conarium del título.
Para ello deambularemos por las habitaciones resolviendo puzles como el de volver a conectar la luz de la estación e iremos encontrando notas, diarios y cilindros para el gramófono.
Con estos elementos iremos descubriendo que hemos descubierto una antigua civilización pero, aún más allá, que hemos desgarrado el velo del espacio a otra dimensión sometiéndonos a ciertas terapias. Esto nos ha dejado sensibles a visiones del pasado o del otro lado que aparecerán en ciertos momentos. En otros esas visiones nos harán viajar a otros lugares como una mansión dónde parece que se inició la idea de la expedición.
El deambular no se queda en la estación sino que nos lleva a bajar hasta la cueva dónde se lleva a cabo la investigación y recibiremos llamadas de los compañeros a través del Walkie Talkie. Incluso cogeremos un pequeño submarino que habremos de guiar hasta dónde continúan las investigaciones.
Conforme avanzamos, el ambiente se va volviendo más extraño, más reptiliano, con extraños seres momificados, estatuas inhumanas y seres que se nos aparecen como fantasmas de esa otra era.
La ambientación está claramente inspirada en Lovecraft, de hecho podría considerarse una continuación apócrifa de En la montañas de la locura. Esta ambientación y el apartado artístico en general es una maravilla que se lleva la mayoría de los elogios al juego.
Además, que se juegue en primera persona ayuda a la inmersión y a que la atmósfera pudiera influir aún más.
Sin embargo, aunque la historia es interesante y las ganas de saber más son el principal aliciente para seguir, durante demasiado tiempo no pasa nada en el juego. No hay enemigos que te ataquen, es realmente saber qué ha pasado pero no hay una amenaza o una sensación de opresión o angustia, salvo en algún momento escogido casi al final.
La mecánica de resolver puzles está bien, la gran mayoría son sencillos y los elementos necesarios están siempre relativamente cerca, pero no son demasiado originales. Además, algunos de los elementos que recogemos, como el hacha o una especie de batería, se reutilizan varias veces para poder seguir avanzando. No es necesariamente malo, pero sí es una simplificación para resolver puzles.
Peca demasiado de pasear y resolver puzles sencillos, en su mayoría, para poder avanzar sin riesgo ni peligro, que es perfectamente admisible pero que, como juego de terror, deja mucho que desear.
El juego tiene dos finales y, como está basado en Lovecraft, en realidad ninguno de los dos es realmente bueno, pero el mejor es muy digno del genio de Providence.
Como anécdota, es un juego indie con un apartado artístico digno de un AA+. Lo desarrolló Zoetrope Interactive, un pequeño estudio turco de solo tres personas en 2017.
Es un juego corto, a mí me ha durado unas seis horas, y en general está bien, la exploración de esa civilización desaparecida y las averiguaciones sobre esa otra dimensión le dan el suficiente interés para compensar la falta de angustia u opresión que teóricamente afectan al protagonista.
Saludos fremen.







