Mi 2019 en videojuegos: Juegos de rol.

Como muchos ya sabrán desde el año pasado comencé a tomar nota de lo que juego durante el año a través de hilos en Twitter, haciendo reseñas más o menos breves de los títulos que logro completar, en contraposición a los análisis más detallados que suelo realizar en el blog (ya no con tanta frecuencia). En parte debido a que ya acaba el año, es que he decidido hacer algunas entradas separadas por tipo de género para hablar un poco sobre estos juegos. Precisamente, era de esperar que iniciara esta entrada hablando sobre los RPG, uno de los juegos que más me cautivan y a los que les dedico más horas de juego, dentro de la mayoría de sus variaciones.

El año comenzó fuerte en este sentido con Fire Emblem Shadows of Valentia para Nintendo 3DS, título que representa el cierre de la saga en este sistema y una intensa relación con la misma desde que soy poseedor de la ya veterana portátil de Nintendo. Un trabajo bastante bueno al poner al día aquella entrega olvidada de NES (que también jugué un su tiempo), siendo uno de los títulos más redondos de la saga y en cierta parte un adelanto de lo que veríamos en la entrada de Switch.

En su tiempo me referí a este título como:

A pesar de que en la actualidad los RPGs son uno de mis géneros favoritos en los videojuegos, no lo eran así en mi infancia. Por lo mismo, disfruté bastante con la Super Nintendo (la primera consola con la que tuve contacto), pero con otro tipo títulos, salvo con Super Mario RPG que fue mi primer acercamiento consistente a este tipo de juegos. Precisamente hablar de este último título, tiene cierta curiosidad, fue uno de los juegos de la consola que no vieron la luz en Europa, pero por contrapartida por estos lares no pudimos avistar este Terranigma. El último de una trilogía muy especial se presenta como un juego bastante único, con una aventura que nos invita a restaurar el mundo a través de un RPG de acción, con momentos y mensajes que nos marcaran bastante a lo largo del juego.

Luego de completarlo escribí:

La saga de RPGs para portátiles del universo del fontanero más famoso de los videojuegos, me pareció un experimento con bastante personalidad desde que jugara su primera entrega para la Game boy Advance. A comienzos de este año, sólo me faltaba terminar la última entrega de la serie: Mario & Luigi Paper Jam Bros para Nintendo 3DS. Un curioso especie de crossover entre las dos sub-sagas de rol que posee la franquicia Mario, aunque eso no aplique demasiado últimamente a los Paper Mario. Esta entrega termina siendo una entrega mucho menos extensa que su predecesora, incorporando algunas ideas basadas en el universo de papel, y combates sobre muñecos gigantes de este material. No termino siendo la mejor entrega, pero si una carta de amor a los fans de esta.

Mis impresiones al terminar el juego fueron:

En su tiempo pensé que la saga ya estaba terminada con el titulo anterior, pero curiosamente en el período de jugar a aquel título se anunció esta adaptación de la nada. Mario & Luigi Superstar Saga + Bowser’s Minions es una puesta al día muy notable del juego que lo inicio todo (sin considerar a Tomato Adventure), utilizando el motor de los últimos juegos y curiosamente contando con una fluidez sin precedentes para la saga en este sistema. Resulta tan bueno como la entrega de GBA y se disfruta bastante, aunque se le notas los años principalmente por la duración, siendo breve pero intenso. Pero además de eso contó con un modo extra que contaba una historia paralela con un sistema de estrategia muy simple, pero a la vez muy satisfactorio y que contaba con el humor del que hace gala esta subserie.

Me referí al título de la siguiente forma:

De niño siempre tuve bastante tapada la existencia de Sega en el mundo de los videojuegos, dado que, sólo veía hablar y jugar a la Super Nintendo por esta región, si de sistemas de 16 bits estábamos hablando. Luego a través de la emulación conocí a personajes como Sonic y todo un catalogo de juegos nuevos y desconocidos, títulos que hoy en día aún tengo bastante pendientes, pero que son más accesibles que nunca a través de diversas colecciones. A esto se suma que los últimos años me he ido encantado bastante a los SRPG, por lo que tocaba ponerse al día con uno de los referentes de esta. Así pude probar a este Shining Force 2 de la Mega Drive (o Genesis), juego que cuenta con una de las mejores combinaciones entre manejo y desarrollo de personajes, argumento y situaciones jugables que he visto integrado en el género. Todo de manera muy progresiva, apostando a la exploración de mayor manera que aquel Fire Emblem Gaiden de la NES.

Al completarlo me referí a este título de la siguiente forma:

Solo hasta tener acceso a internet tuve conocimiento de la existencia de la saga Dragon Quest, antes mi mayor acercamiento fue ese clásico imperecedero conocido como Chrono Trigger. A pesar de esto, la barrera del idioma siempre fue una gran barrera con esta saga, aunque por suerte la accesibilidad a sus juegos y mi dominio del inglés aumentaron considerablemente. Finalmente, el año pasado tuve mi primer contacto verdadero con los primeros juegos de la saga y este Dragon Quest VII en particular, en su remake para Nintendo 3DS, título que retomé este año, adentrándome en un juego del cual no se habla mucho, pero que posee una historia, situaciones y personajes muy carismáticos. Además de contar con una peculiar traducción, que intenta emular los distintos dialectos del español de diferentes países.

Mis impresiones al terminar el juego fueron:

Durante los últimos años he comenzado a escuchar con más frecuencia el nombre de la saga Atelier, el cual se caracteriza por tener periodos de tiempo fijos antes de que la aventura llegue a su fin, lo que puede desembocar en distintos tipos de finales. Al parecer nunca es tarde para adentrarse en la franquicia, y este año he podido de disfrutar de Atelier Ayesha: Alchemist of Dusk en PlayStation 3, juego que me gusto bastante, dentro de toda la ternura y la azúcar que caracteriza a la serie. Las mecánicas de crafteo, personaje y los mensajes tan inocentes del titulo logran dejar su maraca en el jugador, aunque como siempre (y como pasa bastante en el género) se deben disfrutar en un perfecto inglés.

Le dedique las siguientes palabras en el hilo de Twitter:

Toda saga grande y con varios títulos tiene sus experimentos y esos títulos que pasan más desapercibidos o que incluso terminan como las ovejas negras de la familia. Si a esto le sumamos que hubo un tiempo (no tan lejano) donde las compañías japonesas pensaban que debía existir toda una adaptación de sus títulos a los mercados occidentales para lograr ser atractivos y rentables nos terminaremos encontrando con este: Final Fantasy Mystic Quest. Este juego es bastante curioso, lo recuerdo bastante de la Super Nintendo, incluso más que el Final Fantasy IV, probablemente debido a la accesibilidad con respecto a la entrega principal, lo que no quita que en algunos momentos si pueda tener una dificultad compleja. El titulo se caracteriza por una versión simplificada de combates por turnos, aunque aquí las magias tienen usos limitados y cada arma tiene sus ventajas y contras, así como un uso en los puzles que encontraremos a lo largo de la aventura. Por lo demás cuenta con gráficos bastante discretos y el buen hacer musical de la franquicia.

Sobré este escribí lo siguiente:

Siempre que se habla del mejor juego de todos los tiempos hay nombres claros, y uno de ellos es Final Fantasy VII para la primera PlayStation, el cual pronto contara con un remake episódico que ha tiene tanto revuelo como la fama de este título. Hasta hace poco tiempo no me había dedicado en profundidad a probar este título, a pesar de lo mucho que me gusta la saga y completar a la trilogía original para SNES (aunque en otros sistemas). La séptima entrega de a la fantasía final, es un titulo que posee un elenco de personajes bastante entrañable, que inicia con un ritmo muy potente, y el cual por momentos se diluye hasta tener un subidón que desemboca abruptamente hasta la recta final. Probablemente sea una de las pocas cosas que se pueda criticar del título, y el hecho de que (bajo mi opinión) en varios aspectos Final Fantasy VI lo supere en lo que su historia puede concebir. Eso no quita que sea uno de los juegos que más disfrute este año, y del que me saque esa espina pendiente.

En mis palabras:

Si existen títulos que pueden alardear de dejar su huella en el mundo de los videojuegos, definitivamente podríamos hablar de Dark Souls (aunque quizás el mérito debería ser Demon’s Souls). Un juego que prácticamente creo un nuevo subgénero (Soulslike) y que, para mi bien, para mal o para situaciones de risa se utiliza como vara para medir la dificultad de otros juegos o como referente de difícil. Es curioso porque nunca me he considerado un jugador demasiado habilidoso, y es cierto que al principio del juego sufrí y que todo puede parecer injusto con el jugador, pero la verdad es que nada esta más lejos de la realidad. La obra de Hidetaka Miyazaki nos pone en un mundo hostil, pero que posee una lógica propia, donde vamos aprendiendo constantemente a movernos de cierta forma, a medir beneficios y riesgos, a dudar de enemigos, entornos y apariencias, notando de manera importante cada progreso realizado. Y es que, una vez entrados en ritmo, es un no parar, el cautivarse por todo el lore que hay detrás de los grandes escenarios y de buscar exprimir los distintos desafíos. Por suerte la experiencia mejora notablemente en este Remastered para PC, en comparación a su versión anterior, donde fallos de optimización hacían la experiencia más complicada de lo que realmente era o pretendía ser.

Los Dungeon Crawlers son un género bastante nuevo para mí, en general tienden a ser títulos con una dificultad bastante exigente para el jugador, donde se deben medir los riesgos de manera constante, como ocurre en Etrian Oddyssey o Darkest Dungeon. Persona Q2: The New Cinema Labyrinth, viene a ser una versión más ligera del primera, con el uso de los elementos de la saga y por supuesto los Personas, además cuenta con el roster completo de los últimos tres juegos (sin contar lo que se añadirá en Royal). Resulta ser un juego con una duración que va entre las 50 y 60 horas, especialmente por el contenido opcional y por el grindeo que requiere. Por lo demás posee buena música, una historia con un mensaje y reflexiones importantes y muchas situaciones de ensueño para los fans de este spin-off de Shin Megami Tensei.

Mis palabras luego de completar este título:

Y bueno hasta aquí el repaso de los juegos de rol que complete en el año, con algo de suerte la entrega se podría actualizar con Final Fantasy XIII o Darkest Dungeon, aunque quizás eso sea tentar bastante a la suerte. Por otra parte, he dejado de lado títulos como Soleil, porque técnicamente no son juegos de rol, sino, de acción aventura, aunque entiendo porque se le tiende a incluir en esta categoría. Ha sido un año bastante productivo en el género para mí, principalmente por descubrir sagas como Atelier, Dark Souls y ponerme al día con clásicos como Terranigma, Final Fantasy VII y Dragon Quest VII. Espero ver que me depara el otro año en este sentido. Gracias por leer hasta aquí, y un gran saludo, no sin antes preguntar ¿Y ustedes que RPGs jugaron este año?

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