Por los pasillos del tiempo: Mi historia con Chrono Trigger

Un péndulo oscilante se detiene poco a poco al sonido de las pequeñas notas de un piano, pero todo se ve interrumpido por el golpe de unos tambores, así vemos una C mayúscula atravesar la pantalla, para luego escuchar unos pequeños vientos sintetizados y la construcción de un título: CHRONO TRIGGER. Con esta pequeña introducción, ya se comienza a construir una atmosfera muy especial, una que nos adelanta que estamos frente a algo muy mágico y distinto (mucho más en su tiempo).

Rara vez me planteo hablar demasiado de mis »juegos fetiche», pero supongo que tarde o temprano debería dedicarle algunas palabras a este juego, y al igual que cuando hice lo propio con Mother 3, prefiero hacerlo desde la vereda más emocional.

Y la verdad, no hacerlo de esa forma sería un despropósito, porque esta epopeya de viajes en el tiempo colma muchos de mis tops personales: mejores juegos, melodías de videojuegos favorita (con varios puestos para el sólo), mejor juego de SNES, mejor juego de NDS, mejor RPG, y podría extenderme y hasta inventar categorías de la nada de manera indefinida. Pero yo creo que lo mejor es ir desarrollando esto por partes, y hablar de mi historia con el juego.

Conocí este título cuando el género no era algo que disfrutara demasiado, de pequeño los juegos de rol siempre me parecieron algo liosos de entender y bastante demandantes, debido a que había que dedicarles bastante tiempo para entre otras cosas: subir de nivel, tener en cuenta las estadísticas y aplicar estrategias. Proceso que en su tiempo me costaba bastante mentalizar o ejecutar de manera eficiente, si a eso le sumamos la barrera del idioma, simplemente teníamos todo un coctel para que mi relación prácticamente fuera de aversión hacia aquellos títulos.

El principal impulsor para que revalorara estos juegos fue Super Mario RPG para Super Nintendo, y en parte era porque veía jugar a mi hermano, quien me explicaba casi todo el funcionamiento del mismo, así como lo que había que hacer para avanzar, pero también diría que porque crecí jugando a los juegos del fontanero italiano (sólo basta decir que mi primer juego fue el All-Stars sin el añadido del World).

Luego de este, di el salto a este curioso titulo que tenía cierto aire a Dragon Ball, esa serie que marco bastante mi infancia. Y la verdad me vi enfrentado a un título que me sorprendió bastante, la atmosfera que transmitía se sentía muy distinta a lo que conocía hasta aquel momento ya saben: fontaneros, combates callejeros o donde la vida se ponía en juego, carreras de karts, dinosaurios y otras cosas que pululaban por los circuitos de la Super Nintendo que había en mi hogar.

Y sinceramente, tenía todo el sentido del mundo, para alguien que no llegaba ni a los diez años, me encontraba frente a un título mucho más complejo y maduro, con un mundo gigantesco comparado a los títulos de corte más arcade que conocía. Sus personajes se encontraban bien definidos, tenían mucho que contar y cambiaban bastante según las situaciones, pero también se encontraba esa expresividad propia de Toriyama, que le añadía ese encanto extra, que probablemente hizo la diferencia con respecto a muchos otros juegos que contaban con todos los elementos anteriores.

Así poco a poco se iniciaba la trama de viajes en el tiempo, de historias trágicas y felices, despedidas, reencuentros y una narrativa que sólo ganaba más enteros con el paso del tiempo. Por supuesto seguía siendo un RPG, pero se sentía menos tedioso y más dinámicos que esos juegos con lo que no tenía la mejor relación. Claramente influía el hecho de que contáramos con la posibilidad de ver a los enemigos en pantalla y que no existieran transiciones directas para las batallas.

Todo ello amenizado por una banda sonora que hacia lucir bastante el hardware de sonido de la Super Nintendo, con una selección de temas muy variada y que evoca una multitud de sensaciones y emociones cada vez que la escucho. Sintiendo como prácticamente la música en si misma me hace ‘‘viajar en el tiempo’’, llevándome a un momento, recuerdo o sentimiento en particular. A día de hoy sigo sin conocer otra melodía que me transmita la misma energía y fuerza como lo es Frog’s Theme, o que me provoque esa catarsis al prestar oído a Corridors of Time.

Pero curiosamente mi historia con el juego también está marcada por la idea del ‘‘tiempo’’, cuando me encontraba cerca del final tuve un problema grave con la partida, cosa que para alguien de esa  edad (y generalmente también en la actualidad) me terminara por quitar durante mucho tiempo las ganas de volver a acercarme al título, por más buenos recuerdos que tuviera asociados al mismo.

Tuvieron que pasar más de 10 años, para que terminara jugando a su port para DS en mi recién adquirida 3DS (consola sobre la que podría extenderme bastante). El recuerdo atravesado de no haber completado el juego prácticamente en el final de este se mantuvo vivo durante todos esos años, pero fue sólo el acercarme al título de nuevo y no parar de jugar día tras día, hasta conseguir aquella revancha. Por supuesto también terminaría disfrutando de muchas de las nuevas incorporaciones del juego y conseguí varios finales del título.

Aquella epopeya de infancia había llegado a su fin en mi adultez, pero los recuerdos de aquel ‘‘viaje’’ aún se mantienen en mí, recordando muy bien porque es uno de los juegos más especiales para mí. Porque el juego es música, jugabilidad, historia y momentos, muchos momentos, dentro el juego y por supuesto, dentro de nosotros mismos…

Este año se celebro el 25° aniversario del lanzamiento del título, 25 años de que los jugadores llegando hasta el Fin del Tiempo…

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