Por el momento, lo peor de Life is Strange Reunión son los análisis que he leído sobre el juego. Ojalá se quedara en el juego pero es una tendencia generalizada. En los 90 y década del 2000 los análisis de videojuegos destacaban los aspectos técnicos del juego: gráficos, sonido, jugabilidad con un tono bastante informal acorde al público muy joven que leía esas revistas.
Con el paso de los años, el crecimiento del videojuego y la trascendencia de este hemos ido sufriendo del mismo mal que otras artes como la literatura o el cine: los pedantes insufribles.
En algún momento entre esos análisis y los actuales se ha olvidado para qué sirve un análisis de videojuegos. No es una pieza de arte y ensayo, no debería ser para que el crítico desnude su alma en una prosa florida, no. Es muy de agradecer que estén bien escritos pero que cumplan su función: informar al lector de cómo es el juego que está pensando si comprar o no. Es decir, tiene sobre todo una función informativa.
Pues desafío a quién quiera a leer los análisis sobre Life is Strange Reunión a ver si se enteran de qué va el juego, cómo se juega o si tiene más de un final. Tampoco he visto si funciona bien, tiene ralentizaciones, bugs, esas cosas.
En cambio, gracias a algunos “análisis” sé que el juego es condescendiente y sé como cree el crítico de turno que debería haberse hecho, que ganas me dan de recomendarle que se ponga a hacer uno porque lo mismo la crítica no es su fuerte.
Hay un caso extremo. En la revista GTM había un colaborador, que se fue pronto a Meristation, que escribió un análisis sobre un Yakuza y su idea para contar cómo era el juego fue contar en primera persona, como si fuera el protagonista, un paseo por la ciudad. La mayor oda al ombligo centrismo que he leído nunca.
En mi propia y personalísima opinión, un análisis tiene que ser útil, es la base, y la opinión también es necesaria, pero la información lo es igualmente. Son complementarias y son necesarias.
Cuando el crítico habla de lo que le ha llegado, o de si el juego es condescendiente, esto no sucede en el vacío, hay unos gráficos, una música, unos personajes y una historia que, en combinación, promueven las sensaciones que ha sentido.
Si me hurtan toda esa parte, lo único que sé es lo que le ha gustado o dejado de gustar, (o cómo lo haría él), pero no sé si a mí me gustará que soy el que lee el análisis para decidir si me interesa el juego y me lo compro.
Porque el análisis es para eso, pero el gafapastismo que se ha desatado en nuestro medio hace que cada vez me sirvan para menos los análisis y en cambio conozca el alma del crítico, que está muy bien pero lo de comprar el juego me deja igual.
Bueno, o peor, porque no me contará de qué va el juego pero sí me contará un giro que dan del juego anterior a este dejando un spoiler a todo el que lo haya jugado. Pasa mucho que, para justificar porqué un juego no es bueno se revelan cosas, como si al que lo lee no le importara porque el crítico ya opina que es malo.
Las consecuencias de estos análisis tan de autor, tan pedantes, tan inútiles, es que al final miras el juego con un youtuber que te podrá contar cómo le llega al alma o no, pero te está enseñando directamente los gráficos, la música, la historia o las mecánicas jugables.
Malos tiempos para la crítica.
Saludos fremen.




