Reflexión: Los videojuegos y la ambientación – una reflexión sobre el viaje del jugador.

Los videojuegos cuentan con una capacidad bastante curiosa, en general, poseen casi infinitas posibilidades, siendo muchas veces su límite las especificaciones técnicas, pero como bien sabemos estas limitaciones van cediendo con el tiempo, a través de la evolución tecnológica. De este modo, algunas ideas que se veían lejanas en su tiempo han podido salir a la luz en épocas recientes, por poner un ejemplo, podemos hacer una comparación entre la idea inicial del juego Red Dead Revolver con lo que se llegó a lograr en el Red Dead Redemption. El cómo se logró caracterizar el mundo o poner mimo a detalles que antes se veían lejanos, demuestra que siempre hay espacio para la mejora en este mundillo.


En este sentido, hay una reflexión que se me hizo más patente mientras jugaba a Sleeping Dogs, y es el tema de que tan importante e influyente puede ser la ambientación en un videojuego. A priori, puede parecer simplemente un elemento estético más, pero explorando un poco más podemos darnos cuenta de que generalmente este aspecto termina definiendo la visión de mundo (o cosmovisión) que posee un videojuego.

Me explico, la ambientación define en parte el lugar donde se desarrolla nuestra aventura, pero también el tono de estos mundos. Dado que, no es lo mismo el mundo de fantasía que vemos en un juego como World of Warcraft con el mundo de un juego de la saga Souls. El carácter y el enfoque adquieren elementos como ser más serios, oscuros, ligero, cómicos, caricaturescos, surrealistas, etc.

Esto también define en parte a la mayoría de los personajes que componen el juego, aunque claro siempre hay excepciones. A simple vista, un juego como Conker’s Bad Fur Day podría parecer algo infantil, pero notando el trabajo que se ha hecho para jugar con el uso de la parodia o la sátira, se nota que el juego busca simplemente darle una vuelta de tuerca o lo que parece ir con la corriente.

A pesar de ello, si notamos como la ambientación influye de manera importante cuando se busca caer en una recreación. Por ejemplo, la serie Assassin’s Creed propone recrear épocas históricas con bastante cuidado, y esto apunta a que los personajes se comporten dentro de ciertos patrones que encajan dentro de lo que esperaríamos. Así por las calles de Florencia la gente actúa de manera muy distinta al periplo que realizamos en la primera entrega de la saga en Jerusalén.

Retomando el juego que motivó esta entrada (Sleeping Dogs), podemos encontrarnos con una recreación importante de la ciudad de Hong Kong, con monumentos emblemáticos, características culturales como hobbies, comida y lenguaje propios del lugar. Todo esto acompañado por música, publicidad, etc. A pesar del enfoque criminal que posee este título, la ambientación logra transmitir muchos elementos de la localización seleccionada, incluso cuando el juego ha pasado por cierto filtro occidental. Esto no quita que el mimo y el cuidado en lo que se transmite, logre transportar realmente al jugador a estos parajes.

Precisamente este es el gran logro de los videojuegos con la ambientación, el transportarnos por mundos distintos y diferentes, e incluso imposibles en nuestra vida real (los libros hacen lo propio a su manera). Esto sucede especialmente cuando la ambientación toma toques de fantasía, ciencia ficción o se aleja directamente del realismo.

Si hacemos un análisis rápido, nos daremos cuenta de que esto ha ocurrido desde siempre con los juegos de plataformas, que tienden a apostar por una estética más caricaturesca o animada, y en algunos casos hasta infantil. Así muchos recordaran los enrevesados y maravillosos mundo del primer Rayman o de Klonoa, y por supuesto de clásicos como Super Mario o Sonic The Hedgehog. El tema puntual, es que muchas veces las dos dimensiones no resultan tan potentes para lograr el nivel de inmersión necesario que necesitan los jugadores.

Por esto el paso a los entornos tridimensionales fue increíble para muchos jugadores, más si consideramos que esto sucedió primero en los arcades, y con máquinas adecuadas para estas experiencias. Algo que era apreciable a simple vista en géneros como la conducción o los shooters on rails.

Aunque cuando este avance llego a las consolas, los verdaderos mundos que lograron provocar un sentimiento de inmersión importante fueron juegos de aventura y plataformas, dado que, contamos con la posibilidad de explorar mundos que nos parecían novedosos e inmensos. Ejemplo de esto, se encuentran en juegos como Super Mario 64, Tomb Raider, Banjo-Kazooie, Medievil, Legacy of Kain, entre muchos otros de la época. Durante aquella generación, el jugador pudo viajar a mundos que antes se veían algo lejanos, y donde la tercera dimensión permitía visualizar de una manera distinta y algo más cercana estos lugares.

De esta manera, los juegos buscaron ser mucho más inmersivos tanto en las mecánicas jugables que se utilizaban, como en la naturalidad de las acciones que podíamos ejecutar en estos juegos. La inmersión es algo que siempre ha ido de la mano con la ambientación, si esta última corresponde a los elementos que construyen estos mundos, la primera más bien corresponde a los aspectos que cimientan el camino para guiarnos a estos elementos.

Claramente la ambientación ha evolucionado bastante durante los últimos años, desde la aparición con fuerza de juegos del género ‘‘sandbox’’, a la proliferación de shooters con todo tipo de temáticas, podemos notar como la ambientación es lo que más se busca cambiar para cautivar al jugador. Puesto que, la industria ha tenido una tendencia importante a no renovar o innovar demasiado en algunas mecánicas de juego.

Por ello, la mejor forma de vender un juego es cambiar un poco el envoltorio, ofreciéndole al jugador la posibilidad de disfrutar de escenarios distintos, de viajar a mundos no descubiertos con circunstancias novedosas. Así vemos como aparecen juegos como Call of Duty: Infinity Warfare, Bioshock o Dishonored, las cuales apuestan por lo mencionado anteriormente, aunque también en algunos casos estos cambios temáticos incluyen un sentido jugable.

Con este pequeño repaso nos queda claro el cómo ha evolucionado la ambientación en los videojuegos y que es lo que verdaderamente aporta dentro de un videojuego. Es cierto, que no todos los juegos la utilizan como la columna vertebral de sus propuestas. Pero lo que no se puede discutir, es que el jugador más aventurero nunca perderá ese interés por viajar a nuevos mundos, algunos conocidos, otros imposibles, pero todos explorables, al fin y al cabo.

Zhols

Estudiante de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales. Amante de los videojuegos y los cómics. Vive en el sur de Chile.