Las quejas por la muerte del formato físico anunciada por Sony parecen una pataleta de jugadores veteranos que no se adaptan a los tiempos, residuos de otras épocas que se aferran a su caja de plástico mientras el mundo hace tiempo que abandonó su forma de jugar.
Medios de comunicación lo tachan de inevitable y abrazan con alegría la consolidación del modelo all digital.
Podríamos hacer una disección de cómo se ha desarrollado todo para llegar hasta este momento, como nos han ido empujando desde la desaparición del manual hasta las cajas peladas con un disco que tenemos ahora a cambio de 80 €, como esta situación nos lleva a preguntarnos si ese trozo de plástico con una hoja ilustrada por un lado y un disco que no lleva el juego entero es como para protestar si realmente muchos de los juegos sin parches salen prácticamente injugables.
















