Como he mencionado con anterioridad nunca he tenido mayor afinidad con los juegos con temáticas de terror, suspenso o con los denominados survival horror. El mayor acercamiento a un juego con esta temática se encuentra en un juego llamado Nocturne (obra de Terminal Reality), el cual jugué en mi infancia por obra de mi padre (por cierto, no era un mal juego). Más allá de eso siempre me aleje del Resident Evil o Silent Hill de turno, salvo alguna que otra pasada por el Gun Survivor. Así fue hasta que en la Wii complete el Umbrella Chronicles (un juego que desvirtúa un tanto lo visto en varias entregas de la serie) y quizás el ‘‘terror’’ del House of the Dead: Overkill. A pesar de ello siempre conocí muchas cosas sobre la saga, y posterior a ello he jugado partes del Resident Evil 4, el Remake del primero y gran parte del Revelations 2, aunque principalmente por falta de tiempo no he podido completarlos. Por motivos similares me quede con las ganas de participar en la iniciativa sobre Silent Hill del año pasado (es curioso, pero tengo muchos Resident Evil y Silent Hills, en la PS3 de mi hermano), y no quise quedarme con la misma sensación este año, así que decidí hacer un viaje rápido en crucero a Raccon City.

















