
Durante la última semana me he pasado cada uno de sus días en un pueblecito de la España profunda dejado de la mano de Dios. Desconexión total, en mitad de la naturaleza, al borde de la locura. Y como iba a estar totalmente aislado, me pareció una genial idea que me acompañaran todos los survival horror de mi colección que aún no me había pasado y había dejado en barbecho para aumentar esa sensación de aislamiento. Decidí pasarme unas vacaciones de miedo. Y me llevé junto con mi veterana PS2 The Thing, Cold Fear y el juegazo que nos ocupa. ¿Qué conclusiones saco de ello? Veamos… Tirarte noches enteras jugando a joyazas del terror hasta las 3 de la mañana, en una cutre tele de tubo, completamente solo, en una casita en mitad de la más puta nada a más de 18 Km de la civilización… LA MEJOR DECISIÓN DE MI VIDA.
Y casi eso compensa el crimen capital de dejar pasar esta obra maestra de los juegos de los survival horror durante tanto tiempo: The Suffering. Un puto diamante en bruto de los juegos de terror cruel e injustamente infravalorado, que en esencia lo clava en absolutamente todo. Ambientación, jugabilidad, narrativa, guion, enemigos y entornos, sustos… Puede que mi original y terrorífica forma de experimentarlo exagere un poco los efectos de lo que en realidad el propio juego te muestra, pero os aseguro que es una obra magna y una clase magistral de cómo deben de ser los buenos juegos de terror. Sin más preámbulos os lo voy analizando punto por punto.
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