Robot Salvaje es una de las películas de animación más bellas que jamás he visto. No es para mí la mejor de Dreamworks, ese honor le corresponde a Cómo entrenar a tu dragón, pero si tenemos en cuenta cómo cuenta su historia (que casi siempre es lo que más me importa), la animación, los colores y los preciosos fondos, amén de los personajes y su carisma, uno no puede sino rendirse ante esta cinta… Un verdadero canto del cisne, pues este será el último filme que se realizará de manera íntegra en los estudios de Dreamworks, pues los siguientes recurrirán a estudios externos, en una maniobra de deslocalización… Signo de estos tiempos tan convulsos y, en mi modesta opinión, asquerosos.














