Crítica: Rogue One (¡OJO! ¡SPOILERS COMO CASOPLONES!)

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Ficha Técnica:

-Año: 2016

-País de orígen: EEUU

-Dirección: Gareth Edwars

-Producción: Kathleen Kennedy, Allison Searmur y Simon Emanuel

-Guion:  Chris Weitz y Tony Gilroy

-Historia: John Knoll y Gary Witta

-Edición: John Gilroy, Jabez Olssen y Colin Goudie

-Música: Michael Giachinno

-Fotografía: Greig Fraiser

-Reparto: Felicity Jones, Diego Luno, Ben Mendelshon, Donnie Yen, Madds Miekkelsen, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jian Weng y Forest Whitaker

Un año después del Despertar de la fuerza, mis expectativas por Star Wars se quedaron durmiendo. A pesar de que en un principio el film de JJ Abrams consiguió gustarme, un segundo visionado reveló todos los errores que adolecía la cinta y una verdad innegable: Era una copia burda y descarada de Episodio IV plagada de inconsistencias, agujeracos de guión y personajes mal trabajados. Un soft-reboot que no aportaba nada nuevo a la franquicia más allá de replicar escenas y situaciones de la trilogía original. Por lo que Rogue One lo tenía difícil si quería que levantase al menos ligeramente una ceja para mostrar un rastro de mínima indiferencia.

Sin embargo, esta película ha conseguido dar en las notas perfectas para ofrecer todo lo que más necesitaba Star Wars. Esta peli es casi lo mejor que le ha podido pasar a la franquicia en años al ofrecer un tono, ambientación y filosofías distintas a lo que estamos acostumbrados en la saga. Una cinta que a priori parecía un mero relleno, una excusa malmetida para tener una película de Star Wars cada año y ofrecerse a modo de tentempié para abrir boca para Episodio VIII, ha resultado ser el soplido de aire fresco y la renovación tan socorrida que necesitaba la saga. Ni de lejos es perfecta y mucho menos algo trascendental, pero sus logros son tan estimables que consiguen darle un lavado de cara a toda la saga de Star Wars en general. Y eso dice mucho de esta película.

 

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Lo cierto es que la historia de la producción de esta película es casi más interesante que la historia de la película en sí. Especialmente porque fue un infierno que agoraba resultados cataclísticos y que, sin embargo, consiguió salir adelante. Con 3 reescrituras del guión distintas, varios borradores con acontecimientos distintos rechazados, decenas de despidos y hasta 4 veces en las que se tuvo que volver a rodar desde cero la segunda mitad de la película, todo pronosticaba que iba a convertirse en la nueva Alien 3. Es decir, que el caos de la producción acabara perjudicando la integridad de la película y terminara por llevarse un hostión de proporciones Bíblicas. Pero, contra todo pronóstico no ha sido así, sino que la película consiguió llegar a buen puerto y ofrecernos un resultado encomiable. Debe ser de las pocas veces en las que resulta beneficioso meter mano al guión y a la producción tantísimas veces.

Pero antes de tratar con mayor profundidad otros aspectos de la cinta, voy directo y sin florituras a uno de los mayores logros que ha conseguido esta película: Su Tono. Esta es la primera película de Star Wars donde tenemos una mirada oscura, madura y gris de la Guerra de las Galaxias. Por vez primera en toda la saga, tenemos una película donde se manda a la mierda la estética heroica, glamurosa y maniqueísta de la guerra en donde los buenos son buenos y los malos son malos. Al fin tenemos una película de Star Wars de moralidad compleja, cruda, visceral y con un estilo maduro. Justo lo que yo valoraba de juegos de Star Wars como Republic Commando finalmente se da la cita en películas de Star Wars. Toda una renovación de estilo y carácter fundamental que le sienta como la mejor reinterpretación a la franquicia que se ha hecho en años.

 

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Aquí los rebeldes no se presentan como unos santos. No son los salvadores de la galaxia que liberan planetas, besan niños y rescatan colonos que siempre nos vendían las películas de Lucas. Aquí son un grupo de cabrones fríos que hacen todo lo posible por preservar la rebelión sin importar ensuciarse las manos de sangre en el proceso. Los Rebeldes aquí extorsionan, roban, utilizan, asesinan y hacen toda clase de cosas deleznables con tal de conseguir cumplir con su misión. Más que una rebelión, los pintan como una organización de contraespionaje a la que no le importa asesinar a sangre fría y realizar toda clase de barbaridades y cochinadas con tal de preservar su anonimato. Y esto se refleja muy pero que muy bien con el personaje de Cassian Andior (Interpretado genialmente por Diego Luna) Un brazo ejecutor de la Alianza. El que se ve obligado a hacer los trabajos sucios que nadie quiere hacer de la Alianza y de los que nunca se habla en la guerra. El silenciar testigos, el asesinar objetivos imperiales, sabotear bases… Su personaje es el principal símbolo de la nueva filosofía hacia donde nos quiere dirigir la película

Incluso también nos muestran que en la Rebelión no todo es consenso y no todos comparten las mismas ideas a la hora de luchar contra el imperio. Precisamente el grupo liderado por el personaje de Saw Gerrera (Forest Withacker) es otro ejemplo de la complejidad ética y profundidad tonal que muestra la película. En ella nos presentan a su grupo como una rama ultrarradicalísta de la Rebelión. Que en lugar de ser los libertadores de la galaxia que los de la Alianza se han autoproclamado el ser, son vistos por estos como ya una rama Terrorista y radical que busca atacar a objetivos imperiales con el único objetivo de sembrar el pánico. Y esta idea es una jodida genialidad que sienta de maravilla a toda la película. Es como si la Rebelión tuviera una rama ISIS dentro de su organización. De manera que la película nos anima a reflexionar sobre la delgada línea que separa la lucha revolucionaria con el terrorismo. En otras palabras: INTRODUCE MATICES. Nos desarrolla distintas gradaciones morales donde nada es tan simple y maniqueo como parece y donde los buenos que no son tan buenos como te pintan y pueden volverse gente muy sucia.

 

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Por otra parte también es una película que consigue representar al imperio de la justa forma en la que se merece. No como una panda de incompetentes y retrasados que no consiguen acertar un blanco y que siempre van un paso por detrás de la Rebelión y de los protagonistas. No, aquí se les representa como verdaderamente son: Una maquinaria bélica implacable e inmensa que aplasta con salvaje poderío cualquier atisbo de rebelión o amenaza enemiga. Que barre revueltas y distensiones con fuerza bruta y abrumador poder militar. Y especialmente en el final, se nos deja claro que cuando uno se mete contra el imperio, no va a cavar de rositas. De que si da el caso de que jodes la marrana a la maquinaria bélica más poderosa de la galaxia, las consecuencias van a ser brutales. Al fin puedo ver en pantalla a una Imperio que dé miedo y no que dé risa.

Otro punto digno de alabanzas para la película es su argumento magníficamente hilado. A pesar de que contaba con el hándicap y tremendo desafío de tener que ser la historia que rellenase el hueco entre 2 películas, consigue salir del paso tan bien que incluso consigue solucionar muchas de las cagadas y agujeros de guión que evidenciaban sus predecesoras. Sí, todo sabemos que esta película no aspira a más que contarnos la historia de cómo la Rebelión consiguió agenciarse los planos de la Estrella de la Muerte, pero esta va a un paso más allá y a base de determinadas situaciones y personajes como Galen Erso (Madds Mikkelsen) se nos arregla y se nos trata de dar explicación a muchas de las incógnitas que dejó Una Nueva Esperanza.

 

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Tanto es así, que gracias a esta película, podemos saber por qué un arma tan poderosa e inmensa como la Estrella de la Muerte, tiene una debilidad tan fatal, tan expuesta y tan fácilmente explotable. Todo se explica porque Erso fue obligado y chantajeado a construir la Estrella de la Muerte. Y como sabía de buena tinta que si se negaba, le matarían y otro la construiría otro por él, fue el quien se tomó la molestia de diseñar la debilidad estructural de esta con la esperanza de que la rebelión la encontrase y la aprovechase para destruirla. Y ¿Qué queréis que os diga? Me parece un toque de enorme inteligencia. No solo te has sacado un buen argumento para tu película, sino que encima has conseguido solucionar uno de los agujeros de guión más sangrantes de la original. Prácticamente con esto ya la peli es para mí lo que “Stassis Interrupted” fue para Colonial Marines. Una buena e inteligente solución al paso para rellenar aquellos huecos que dejó el guión original.

Y ahora si, entre a hablar de sus personajes. Al principio lo cierto es que yo creía que todo el protagonismo de la cinta iba a residir en Jalen Erso (Felicity Jones) al ser la hija del ingeniero imperial que construyó la Estrella de la Muerte. Y lo cierto es que la actriz hace un buen trabajo representando a una tía que no rinde cuentas a nadie, va por libre, es la más chuleta del barrio y patea culos con toda seriedad. Pero a mi sorpresa y muy de agradecer, el protagonismo de la película descansa sobre un reparto coral que son los rebeldes que la acompañan en su misión. Todos y cada uno de ellos con sus demonios personales, sus conflictos morales y siendo de todo menos héroes y baluartes del bien. Por lo que la peli acaba resultando como una especie de “12 del Patíbulo” a lo Star Wars con aire de antihéroes que le sienta de miedo.

 

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Desde Saw Guerrera el Terrorista radical, hasta Cassian Andior el agente de inteligencia atormentado por los trabajos sucios que ha hecho para la Rebelión, pasando por Baze Malbus, un cazarrecompensas más duro que el clavo de un ataúd. Sin olvidarnos del androide imperial reprogramado K-2SO, que acaba siendo desternillante y el alivio cómico de la película pero sin llegar a ser un payaso, porque es tan hijoputa que sus tratos me recordaron cariñosamente al androide HK 47 de KOTOR. Incluso Orson Krenic me parece fascinante porque representa a la perfección la ambición, codicia y sed de poder incontrolable que tiene un malvado gobernador imperial. Todos tienen una personalidad compleja y bien construida. Pero quien se come la pantalla para mi gusto y es el puto rey indiscutible del espectáculo es Chirrut Îmw. UN PUTO MONJE SAOLIN JEDI. El puto súmmum de la moloneria, el jodido excelshior de lo Cool. En serio, no os hacéis una idea de lo putamente chulo y genial que es ver a una especie de Chow-Jun Fat de hacendado repartiendo hondonadas de hostias mientras también es uno con la Fuerza. Una vez más, asistimos a otro matiz. A una reinvención de lo que es ser un caballero Jedi y una vuelta de tuerca de los cánones de esta clase de personajes.

Y como es obvio, muchos de los halagos que le puedo dedicar a esta película también se los gana y a pulso el ámbito de sus efectos especiales. Como bien podéis asumir, cumple sobradamente al darnos un espectáculo de tiroteos, explosiones y batallas que combina sublimemente los efectos prácticos y convencionales con efectos realizados por ordenador. Es lo que se cabría esperar de una superproducción amparada por la máquina de imprimir dinero infinito que es Disney. Pero con lo que realmente me quedo es con el genial trabajo de caracterización por CGI para traer de vuelta a determinados personajes de la película de 1977. En especial el increíble trabajo que han hecho para devolver a la vida al gran y ya fallecido Peter Cushing en su papel de Gobernador Tarkins. Combinando dobles de cuerpo y digitalización de rostro por animación han conseguido un trabajo formidable al devolver a la vida a este genial personaje. Y lo sorprendente es que cuando lo ves, no tienes las sensación de que estas hablando con una animación de una cinemática de un juego de PS3, sino con un rostro real, así que todos mis respetos y mis alabanzas por el equipo de producción de efectos especiales.

 

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Sin embargo, y como ya os mencioné al principio, esta película no está exenta de errores ni es perfecta de ningún modo, teniendo algunos problemas que, a pesar de ser mínimas quejas, merecen mencionarse. Para empezar esta película sufre un gran problema con la sobreexposición. Casi toda la primera mitad de la película todos se la pasan urdiendo planes, discutiendo sus movimientos o explicando lo que van a hacer y cómo van a hacerlo. Y a muchos esto les puede parecer una hijaputada bien grave, porque atenta contra el ritmo de la película, acabando por aburrir a los espectadores con explicaciones hasta la extenuación. Pero a mí no me supone problema alguno, porque si no te explican lo que va a ocurrir en la película, lo que ocurre en la película no tiene sentido porque son acontecimientos sin explicación.

De solo haber dejado las escenas de batallas y de acción, y haber recortado en esa parte como muchos críticos han pregonado, lo único que tendrías sería escenas de acción sin sentido alguno y mucho menos congruencia ni direccionalidad. Yo soy de los que antes de una batalla exige una explicación por la que batallar. Por lo que ninguna película peca en demasía para mí gusto de este aspecto. Si no te explicas, no hay argumento. Aunque eso no quita que el ritmo de la cinta se vea severamente afectado. Por lo que puedo comprender por qué muchos de los espectadores se hayan aburrido.

 

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Otro problema es que el tono, carácter y estilo maduro oscuro y visceral de la película que tanto me gusta de esta y tanto he alabado en anteriores párrafos, se desarrolla solo lo justo y necesario. Como si solo llegara a tontear con estos temas pero sin llegar a expandirlos en profundidad. Un leve trazo de esta filosofía oscura pero que no llega a expandirse en su totalidad. Como si fuera una breve pincelada de esa intencionalidad de hacerla oscura, pero acaban de pintar el cuadro completo. Quizá se deba a falta de tiempo o falta de margen para casarlo con las escenas de acción. Pero a diferencia de otros muchos casos en donde esto es más acusado, al menos aquí cumple con lo justo y necesario. No necesita explayarse más de lo necesario para dejarte bien claro desde el principio que esto no  es otro idílico viaje de héroes vs villanos.

Y otra pega me sobreviene con que en los últimos instantes de la cinta todo se vuelve muy apresurado, demasiado acelerado y caótico para que los acontecimientos de esta casen con los del comienzo de episodio IV.  Es como si la película decidiera en un instante “¡EH, Que ya llevamos 2 horas de cinta y no hemos hecho nada por anexionar lo que ocurre en esta con la cuarta peli! ¡Rápido tío, improvisa algo!” Da la sensación de que la película quiere meter los hechos de esta con la cuarta muy en el último momento, de forma muy forzada y casi con calzador y a pelo. Pero eso llegó a importarme bien poco tras ver que, a pesar de todo ese apremio, al final todo queda bien hilado y casa a la puta perfección.

 

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Pero todos estos problemas llegan a convertirse en nimiedades cuando eres testigo de los épicos, apoteósicos y simplemente geniales últimos compases de la cinta. Esa batalla campal en Scariff por tierra y el espacio es un espectáculo bélico magnificente y sensacional que está a la altura de cualquier gran batalla que hayamos visto en el resto de cintas de Star Wars. Ejércitos de StormTroppers, AT-ATs, cazas imperiales, destructores, todo el escuadrón pícaro… Ahí lucha hasta el puto conserje si es necesario. Pero esta batalla tiene algo más memorable, algo mucho más trascendental que una sucesión de tiroteos, naves y explosiones, y eso es precisamente su final

Esta no es una batalla donde el bien triunfa sobre el mal, donde los buenos salen airosos e ilesos en el último momento y cumplen con su cometido, es una misión suicida. Es una batalla donde todos los rebeldes y los protagonistas mueren completamente aniquilados y machacados sin piedad por el imperio. Es la primera vez en una película de Star Wars en la que vemos como a los buenos los masacran brutalmente y donde solo consiguen su objetivo sacrificándose y casi de milagro. Donde el imperio les aplasta con energía y exagerada brutalidad. Donde el mal prevalece. Y ESTO ES LO MEJOR QUE LE HA PODIDO PASAR A UNA PELI DE STAR WARS JAMÁS. Este final es una enérgica declaración de intenciones, un sonoro golpetazo sobre la mesa para dejarnos bien claro que por mucho que sean los buenos, por mucho que sean los protagonistas y por mucho que te caigan bien, no siempre van a ganar y no siempre van a sobrevivir.

 

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Es un enorme “QUE TE JODAN” a los finales felices. Una gran pancarta que te dice bien claro que el mal siempre prevalece, que los malos ganan y que la Guerra es tan puta en la vida real como en las galaxias. La guerra no es una idílica gesta llena de glamour, héroes y escenas triunfales donde estos salvan la situación salvándose ilesos, sino una absurdez en la que mueren aplastados como chinches y en donde hasta el más simple objetivo puede costar innumerables vidas. Es un final brutal y oscuro que, a pesar de no ser tan oscuro y  descorazonador como el final de El Imperio Contraataca, sí que deja ese efecto de poner a la saga los pies en la tierra. Es un final Triste que consigue poner a la saga los pies en la Tierra inyectándola un grado de realísmo, y la aleja de ser un bucólico cuento de hadas en donde los protagonistas estaban  protegidos de todo daño por el hecho de serlo.

No tiene por qué triunfar siempre el bien sobre el mal, los protagonistas no tienen siempre por qué sobrevivir y los malos no tienen por qué ser incompetentes en su trabajo. Esos últimos instantes donde Vader se folla a todo bicho viviente sin despeinarse y donde los rebeldes casi estuvieron a esto de joder la continuidad y morir todos sin conseguir entregar los planos, es tan sublime que te deja con el corazón en un puño. Casi te piensas que no lo van a conseguir después de todo lo que han sacrificado. Y eso es lo que hace grande a esta película. El dejarte claro que nadie es del todo bueno, nadie es del todo invulnerable y que, sobretodo, que nadie debe tocarle los cojones al Imperio.

En una simple película de Star Wars que, a pesar de que no sea la quintaesencia del cine, que tenga sus problemas y que no aspire más que a ser una precuela de relleno, que llegue a conseguir mostrarte temas morales complejos, aplique matices, cuente con unos antihéroes cojonudos como protagonistas, consiga enseñarte una cara más oscura y gris de lo que siempre se ha considerado como la lucha más maniqueísta del cine, te haga reflexionar y encima propine un soberano hostión con la mano abierta a los finales felices y a las resoluciones en las que el bien prevalece, eso compañeros es lo mejor que le puede ocurrir al universo de Star Wars en años en lo que respecta a su cine. Casi me hace olvidar que esta película se ha cargado por completo la trama de Kyle Katarn y los Jedi Knight. CASI.

 

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