Los Cartuchos de N64 Son lo puto Mejor

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En un momento de “Obsolescencia Programada” Discos rayados y componentes extremadamente delicados, el hecho de desempolvar mi querida N64 me ha hecho reflexionar sobre cuál ha sido el formato más fiable y de mayor calidad para los juegos. Podréis decir con todo vuestro derecho que esta opinión es sesgada y parcial esta, pero: Los Cartuchos de N64 siguen siendo el vehículo idóneo para almacenar de forma duradera nuestros juegos. De entre todas las consolas que me he pillado (Que no son pocas) y de entre todos los formatos que estas nos han ofrecido para disfrutar de sus juegos, los cartuchos de N64 siguen siendo la repolla con cebolla. Y ahora veréis por qué:

 

TRANQUILO SERGIO, RESPIRA HONDO, SOLO ES UNA PESADILLA….

 

Admitámoslo, por muy bien que cuidemos nuestros juegos en disco, guardándolos como si tuviéramos el Santo Grial dentro de su caja y almacenándolos cuidadosamente en nuestra estantería como si recolocásemos las arterias a un paciente en una operación a corazón a vierto, no podemos combatir el paso del tiempo y llegará un momento que, por un leve descuido o una jugada perra de la diosa fortuna, el disco acabe con desperfectos. O simplemente un día dirá: “I dont Speak Tu Idioma” y no le saldrá de los cojones reproducirse en tu consola cortesía de nuestra gran amiga la “Obsolescencia Programada”

 

Sin olvidarnos de la lotería que es el exponernos al mercado de segunda mano. Podemos tener la mismas oportunidades de encontrarnos un juego cuyo antiguo dueño ha sabido cuidarlo su con tanto cariño como nosotros, o de encontrarnos con otro cuyo dueño debió de ser algún estúpido hijo de puta que pensó que podría sacarle más partido al disco utilizándolo como frisbie para su perro. Salvo con la excepción de los Blu-Rays de las ultimas 2 consolas de Sony, a eso riesgo continuo nos exponemos cuando nuestro juego favorito está en formato disco.

 

DAMN STRAIGHT NIGGA!

 

¿Y sabéis una cosa? Esos son problemas que a un usuario de Nintendo en la cuarta y quinta generación de consolas jamás le han tenido que preocupar. Y todo por los fiables cartuchos que proporcionaba la compañía. En mi experiencia, solo puedo hablar por la generación de los 64 Bits dado que comencé en este mundillo con mi queridísima Nintendo 64. Pero os puedo asegurar que, tras más de 18 años con ella, jamás he tenido un juego que no me funcionase por temas de desuso o mala conservación.

 

Si bueno, es cierto que la cuido incluso más de lo que debería cuidarme a mí mismo, pero tened en cuenta que sus juegos han sobrevivido al período más caótico y peligroso para la vida de un juego: La Infancia de su dueño. Si han podido soportar no solo el paso del tiempo, sino también el trato de un patoso, descuidado y revoltoso criajo de 7 años, es sin lugar a dudas un formato fiable que se ha ganado mi entero respeto.

 

“SOPLIDO MÁGICO” FOR THE WIN!

 

Da igual en qué estado los tengas y los años que han aguantado. Los metes a la N64 de un golpe seco cual cargador de una AK y, al igual que ella, funcionan como un tiro. Pueden darse ocasiones en las que no funcionen a la primera. Pero solo hace falta el ya clásico “Soplido Mágico” en la tarjeta para que vuelvan a funcionar como el primer día. No sé qué demonios debe tener el soplar la placa del cartucho, pero en cuanto lo haces es como el antídoto para todos los males del cartucho. Aunque bueno, si lo llegamos a pensar, más que un truco de magia simplemente será que le quitamos las motas de polvo en las conexiones del cartucho para que haga contacto debidamente.

 

Pero esto es una chorrada en comparación con la enorme ventaja que ofrecía el formato cartucho frente a sus competidores. Una cualidad tan magnífica que incluso se echaría de menos en las generaciones posteriores de consolas: La memoria interna del cartucho. Puede que esto en un principio no os diga nada, así que os lo diré clarito: Podíais guardar la partida en el propio cartucho. No necesitabas ni memory card, ni un disco duro externo, ni ningún otro accesorio extra para poder guardar tus partidas. El propio cartucho se reservaba espacios de memoria interna para guardar tus avances.

 

GUARDAR TUS PROGRESOS EN EL PROPIO JUEGO

QUE OS FOLLEN MEMORY CARDS!

 

¡Bravo, joder, Bravo! Es la mejor idea que hayan podido tener los de Nintendo y toda una ventaja frente a sus competidores. Mientras que en la PSX y en la Sega Saturn necesitabas comprarte una tarjeta de memoria aparte para poder guardar tus avances, en la Nintendo 64 lo único que tenías que hacer era poner el juego, relajarte y jugar. Justo cuando la generación de “Contraseñas de Nivel” tocaba a su fin y empezaba la de guardar partidas, los de Nintendo tomaron la decisión más cómoda y económica de toda su carrera. Eliminar ese impedimento de la ecuación.

 

Y coño, fue una decisión tan inteligente y útil, que obviamente solo se dio una vez y en las próximas generaciones la eliminaron. Todo para cobrarte más pasta con cientos de accesórios para jugar debidamente. Cuando salió la Gamecube, ya tenías que buscarte la vida. Al igual que sus competidoras de Sony y Microsoft, con la nueva consola de Nintendo ya tenías que agenciarte una tarjeta de memoria. ¡Mal coño! Eso era una completa involución, un retraso, un puto lastre, joder! Cuando antes era tan sencillo como meter el Cartucho y jugar , ahora tenías que buscar una Memory Card para poder jugar en condiciones. Pero bueno, la tecnología no era la mísma. En la época de N64 eran tiempos más simples y lo que se ahorraban en tarjetas de memoria, lo sacrificaban en recursos del propio juego. Además, en la alucinante generación de los 128 Bits, algo se tenía que sacrificar para que sus juegos lucieran tan increíbles.

 

ERAS UNA EXCEPCIÓN. PERO UNA EXCEPCIÓN MUY HIJA DE PUTA…

 

Aunque bien es cierto que el tema de la memoria interna no es tan ideal como lo acabo de pintar. La norma era guardar las partidas en el propio cartucho, pero había algunas excepciones que tocaban un poco los cojones. Pues ciertos juegos se saltaban dicha posibilidad a la torera y no podías guardar la partida si no te comprabas un periférico extra: El Controller Pack. Era la excepción más que la regla, pero había algunos juegos que no incluían dicha funcionalidad y tenías que tirar de tarjetas de Memoria. Ya sea por estar mal porteados (La mayoría eran juegos Third Party) o porque eran demasiado grandes y requerían muchos recursos, tenías que utilizar Controller Pack te gustase o no.

 

Todavía recuerdo con un maravilloso escozor anal el FIFA 98. El cabrón requería para guardar 38 páginas del Controller Pack entre avances del modo carrera, personalizaciones de jugadores, alineaciones… Una cosa es requerir el Controller Pack y otra es adaptarlo tan extraordinariamente mal que tengas que hacer esa pedazo de chapuza con la tarjeta de memoria.

 

 

En fin, todo esto ha venido porque justo cuando estreno mis primerísimos juegos de Gamecube, con unos discos tan minúsculos y delicados que parece que a la mínima de cambio se vayan a romper, cuando hecho la vista atrás y veo la religiosidad con la que he cuidado y mantenido los discos de todas mis consolas, me acuerdo con más ahínco de la enorme fiabilidad y calidad de los cartuchos de N64. Diréis que están todo lo obsoletos que queráis, pero cuando estás ante un formato que no solo te ahorra tiempo, dinero y molestias al no tener que preocuparte de desperfectos, periféricos para guardar partida y demás patrañas de la compañía para sacarte más dinero, sabes de sobra que están ante el mejor formato que se ha creado jamás.

 

Bueno, esto es todo por hoy. Un Saludo.

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