Cómo me mola GTA V, copón

AwenjaviOpinión

 Me saqué el 100% de GTA V hace casi dos años. Y todavía encuentro mierdas por hacer.

 

 Paso de hacer un análisis convencional del juego, y más a estas alturas. Lo resumiré diciendo que las misiones están muy bien, aunque hay partes de la historia que se hacen algo pesadas; tiene bastantes misiones secundarias, un mapa enorme que mola lo suyo, buenos gráficos y la clásica libertad de la saga para hacer el cabra.

 De esto último de hacer el cabra es de lo que más voy a hablar en esta entrada. El mundo abierto de GTA V tiene algo que me encanta. Y, siento ir a lo fácil y caer en comparaciones, pero creo que así me expresaré mejor y se entenderá mejor lo que quiero decir: este mundo abierto me gusta mucho más que, por ejemplo, el de Saints Row.

 Saints Row III (el único al que he jugado), me gusta, pero tiene algo que no me engancha. De hecho, aún no me he pasado el juego a pesar de que lo tengo desde hace dos años gracias a Games With Gold. Es cuestión de gustos: no me gusta que sea tan excesivamente alocado, y me parece poco inmersivo. Sinceramente, me lo paso mejor yendo en bici con Michael, un señor cuarentón y trajeado, enseñando el dedo corazón a los peatones diciendo «When I say you suck, I mean you really suck»; que surfeando un tanque mientras Rubio dispara a todo Dios. ¡Y eso que siempre me descojono y me lo paso genial con Sergio! Pero es que, al fin y al cabo, esa súper alocada acción de surfear un tanque se basaba en… ¡mantener el equilibrio con una barrita para no caerte! ¡Qué novedad, qué divertido!

 En cambio, Grand Theft Auto V, aunque no tenga tantas tareas secundarias como los juegos de Volition, te deja hacer más cosas… no sé si me explico. Vale que en Saints Row haya mil misiones secundarias de destrozar, desmembrar y sembrar el caos, pero en GTA nos dejan hacer estas cosas (aunque menos exageradas) en su mundo abierto. Lo cual, desde mi humilde opinión, es más propio del género Sandbox. Al fin y al cabo, este término viene de cómo los niños juegan con su imaginación en una caja de arena: y cuando juegan así, los niños no tienen misioncitas a las que ir.

 De este modo, mientras en los Saints puedes disparar con armas alocadísimas, coger gente y lanzarla edificios abajo, surfear aviones, destrozar la ciudad con un tanque o subir de nivel (esto es algo muy personal: no me gustan los componentes RPG en un sandbox), en GTA V puedes encontrarte a un mexicano que se queja de su situación y de la de su pueblo en Estados Unidos, atropellar a gente con una bici mientras le haces la peseta, hacerte un selfie en lo alto del monte más alto del juego, hacer motocross, darte un paseo por la playa que te hace sentir estar allí (y matar gente, o dejarla vivir, según te pille), bucear con un fondo marino muy currado, comparte por Internet un avión, invertir en bolsa, navegar por Internet (con unas parodias a las redes sociales y a Internet en general que lo flipas), quedar con tus amigos del juego (con los NPC, digo) para hacer el cafre… y esto sin activar trucos.

 Porque el juego se vuelve un poco más como la otra saga de sandbox que estoy criticando cuando pones los trucos. Pero aún así, lo sigo viendo más divertido, no sé bien por qué: supongo que, al parecerme más inmersivo, siento de verdad que soy invencible con el truco de la invencibilidad, me siento libre con el truco de caída de cielo, y un dios destructor con los puñetazos explosivos. Entrar en la base aérea de Fort Zancudo siendo invencible, y que todo el ejército intente reducirte inútilmente con toda clase de armas mientras tú los matas a cuchillazos o con un bate de béisbol, me sigue pareciendo genial, aunque ya lo he hecho muchas veces.

Un tío disfrazado de Zombi que me encontré por la calle, al que llamaba su madre y empezaba a decirle que lo suyo era un trabajo de verdad-

 Otros detalles que me gustan de este mundo abierto de GTA V son:

  • sus físicas, entre realistas y arcade, pero muy logradas y divertidas, pudiendo evitar que vuelque un coche casi siempre y subir una montaña con una moto sin problemas;
  • la libertad de «semi-plataformeo», con una especie de parkour (con sus limitaciones, el juego no está hecho para eso) que me resulta más inmersivo (perdonad por repetir tanto la palabra, pero la considero clave en por qué amo tanto este juego) que el de la saga Assassin’s Creed, ya que aquí saltas según el relieve, no hay zonas de autoparkour como en la repetitiva saga de Ubi;
  • sus sátiras a la sociedad occidental, criticadas por gente como Dayo por ser demasiado explícitas, demasiado «aquí está el chiste, ríete» (supongo que esto va por gustos, pero a mí este humor tan chabacano y explícito me gusta, al menos en este juego, es parte de su gracia y le viene como anillo al dedo);
  • ir al psiquiatra, con una crítica al psicoanálisis que es la leche;
  • por decir una única y última más, aunque me dejo muchas por decir, poder meterle boca a la gente, que te planten cara y sacarle la navaja en mitad de la pelea.

No obstante, el juego no es completamente perfecto. Personalmente, me encantaría poder agarrar a la gente como en El Padrino de PS2 o en Sleeping Dogs, para poder tirarla por acantilados, o contra el suelo con violencia. Además, un poquito más de destrucción de escenarios no estaría mal (sin pedirle peras al olmo, una ciudad tan grande completamente destruible sería una locura). Con estas dos cosillas, para mí el juego ya sí sería perfecto.

Espero haber expuesto claramente mis ideas, que hayáis entendido porque amo tantísimo este juego, y que le deis una oportunidad si no lo habéis hecho ya. Eso es todo, llevaba tiempo queriendo escribir esta entrada, y no me salía; finalmente, me ha salido sola en un momento de inspiración. Un saludo y gracias por leerme.

Paleto Bay

-Foto tomada recientemente en Paleto Bay-

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