Análisis XBOX 360: DuckTales: Remastered

AwenjaviAnálisis

Cuando me enteré de la existencia de este juego, me llamó la atención. No porque hubiese jugado al original de NES en su momento (de hecho, descubrí la existencia del original cuando anunciaron este), ni tampoco porque me encantase Patoaventuras de pequeño (recuerdo haberla visto alguna vez y que estaba chula, pero nada más lejos); supongo que me llamó la atención por el diseño y porque tenía pinta de ser un buen plataformas. Así que, cuando lo vi rebajado en XBLA por menos de 5 euros, decidí adquirirlo. Y, por ese precio, valió la pena.

DuckTales: Remastered es, como su nombre indica, una remasterización del juego de NES DuckTales, desarrollado por Capcom allá por mil novecientos ochenta y muchos, cuando a esta aún le quedaban años para convertirse en Crapcom. Nos encontramos ante un plataformas clásico de scroll lateral donde manejaremos al Tío Gilito y contaremos con la ayuda de otros personajes de la serie, como sus sobrinos y su mayordomo.

Como suele ocurrir en estos juegos, la historia es más simple que el funcionamiento de un botijo.  Tras un intento de robo por parte del Apandador Big Time y sus secuaces en la mansión de Gilito (que sirve como tutorial), este descubre la localización de cinco tesoros esparcidos por todo el mundo, y como buen cazatesoros capitalista que es, no duda ni un segundo en ir a buscarlos.

Los tesoros los buscaremos a lo largo de cinco fases que podemos completar en cualquier orden:  el Amazonas, Transylvania, las Minas Africanas, el Himalaya y la Luna. En casi todos ellos, debemos encontrar un determinado número de piezas que varía dependiendo de la fase (por ejemplo, en Transylvania buscaremos las distintas piezas de un espejo, y en la Luna las piezas de un traje espacial) para enfrentarnos a un jefe final. Tras completar las cinco fases, desbloquearemos una última (hay, por tanto, siete fases: el tutorial, las cinco principales y la final).

En cuanto a jugabilidad, como he dicho antes, nos encontramos ante un plataformas clásico de scroll lateral donde calcular saltos y esquivar y derrotar enemigos será nuestra máxima preocupación. Para ello, contamos con un elemento indispensable del juego: el bastón. Pulsando el botón B en el aire realizaremos un pogo salto, en el que rebotaremos con nuestro bastón sobre el suelo, un cofre o un enemigo, y con el que llegaremos mucho más alto que con un salto convencional. Estaremos continuamente usando el pogo salto en el juego, cosa que, aunque a veces es un pelín tediosa, también puede ser muy divertida, ya que tendremos que calcular muchas veces los saltos con precisión, controlando de no pulsar el botón demasiado tiempo o muy poco. También usaremos el bastón en el suelo para golpear piedras y barriles que lanzaremos a modo de pelota de golf y nos servirán para derrotar enemigos o abrir cofres.

Gilito McPato haciendo uso del pogo salto.

Una cosa que diferencia a este juego de otros plataformas es la búsqueda de dinero. Se nos incitará a buscar todos los diamantes que podamos, especialmente para conseguir objetos de la galería, imprescindible para conseguir todos los logros. Esto nos hace estar atentos para descubrir zonas y cofres secretos repletos de dinero. Una oda a la avaricia que puede resultar bastante entretenida.

El juego tiene cuatro niveles de dificultad: fácil, normal, difícil y extrema (esta última se desbloquea al completar el juego en difícil). Para conseguir todos los logros, mínimos tendrás que darle tres vueltas al juego (de unas dos-tres horas cada una), lo cual acaba haciéndose un pelín cansino. Cabe destacar que en extrema tienes que pasarte el juego del tirón: un Game Over significa empezar la patoaventura de cero, así que ándate con ojo.

El apartado gráfico tiene su encanto, muy colorido, con un buen diseño de personajes y un montón de enemigos distintos (especial mención a las babosas de las minas africanas con esos ojos saltones).  Sin embargo, los sprites de los personajes quedan un poco raros en el entorno; es difícil de describir, pero es como si fuesen pegatinas pegadas al escenario.

Las mencionadas babosas de ojos saltones.

En cuanto al sonido, la música no está mal pero no destaca demasiado, y las voces en inglés sí que están bien logradas. Continuamente escucharemos estas voces en cinemáticas que a veces rompen un poco el ritmo de juego.

En definitiva, DuckTales Remastered es un buen plataformas, pero no soberbio. Valió la pena pagar menos de 5 euros por él, pero yo me lo pensaría dos veces por pagar más, en especial si no te gusta mucho el género. No puedo compararlo mucho con el juego original, ya que apenas he jugado a este, pero parece que este es más facilote, cosa que no me extraña con los tiempos que corren. En cualquier caso, algo tendrá para que lo completase con todos los logros, y… ¡siempre podrás darte un relajante chapuzón en oro sólido desafiando las leyes de la física!

Me acabo de dar cuenta de que en todo el análisis no he puesto la palabra «Disney» ni una sola vez. Ya no tengo ganas de meterla con calzador por ningún lado, así que lo dejaré como está.

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