La COMMEDIA

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COMMEDY IS LIKE A BIG, BLACK DICK

Hace unas semanas, estuve unos días en Madrid con unos amigos y lo pasé francamente bien. Excepto por una cosa. Fuimos a ver el Club de la Comedia. Y, esa noche, la comedia más rancia, cuñada y sin puta gracia asesinó brutalmente a LA COMMEDIA.

De verdad, tal vez de tanto ver a Ignatius Farray, David Broncano y Quequé en La Vida Moderna, así como ultrashows de Miguel Noguera o vídeos de Venga Monjas, me he vuelto un hipster del humor y solo me río con cosas selectas. Pero no, no es eso. Me río también con cosas más mainstream y algo más castizas como Aquí no hay quien viva… ¡o incluso la saga Torrente! Simplemente, 2 de los 3 monólogos que vi en Madrid fueron paupérrimos. El primero, el gallego este que salia en El Club del Chiste, David Amor: habló DE LA COMIDA DE LOS AEROPUERTOS. QUE SÍ, COPÓN, COMO LO OYEN. Bueno, eso, y tópicos de distintas partes de España que te descojonabas jajaja (no).

La segunda, una mujer llamada Carolina no sé qué que me recordaba a por qué escribí esta entrada. La gracia de la mujer residía en que decía mucho la palabra follar. Que si se folló a este, al otro, que si las mujeres bla bla follar, follar esto, soy una tía y follo, miradme qué progresista, porque sí, follo (y soy mujer).

O SEA, EN LOS BAJOS

En serio, fui con la mente abierta. Sabía que iba a ver un espectáculo más “normie”, pero esos dos primeros monólogos me pusieron de mal humor. Ir a un espectáculo de humor, y ponerse de mal humor. Irónico, ¿no? Mientras tanto, todo el teatro partiéndose no sé bien de qué. El tercer monologuista medio salvó la noche, era un malagueño (tuvo que venir un andaluz a poner orden) que hizo juegos de palabras chulos y tenía salero. Le hubiese dado un 5/10, pero los dos anteriores monólogos me pusieron tan de mala hostia que lo disfruté como un 2/10. Una injusticia para el chaval malagueño, que tiene futuro aunque sea en una comedia más convencional.

Pues bien, el principal propósito de esta entrada era denunciar la situación de la comedia en nuestro país. Lo que triunfa es puta mierda de chistes de “¿se han fijado que las mujeres X y los hombres Y?”. Y sí, te miro a ti, Jorge Cremades.

Pero aún hay esperanza. Tenemos humoristas alternativos que, en Estados Unidos, estarían en grandes teatros petándolo a nivel nacional, mientras que aquí eres un gafapasta si ves a Ignatius Farray o Miguel Noguera. Siento nombrar siempre a los mismos pero son mis favoritos y, sinceramente, no conozco a muchos más de la escena indie (por favor, si conocéis, recomendadme en los comentarios).

Artistas que explotan la COMMEDIA (con dos emes) (en palabras de Farray, “La COMMEDIA es a la comedia lo que la Fundación Nacional Francisco Franco es al PP”). Humoristas que hacen su trabajo: hacer que te partes la chofla, que es una de las cosas que más me gustan hacer en esta vida.

Luego está el tema de los límites de humor. Quería profundizar más en este apartado, pero bueno, creo que sabéis de sobra que la gente en Internet tiene un palo metido en el culo y se ofenden por cualquier mierda. Tal vez algún día hable un poco más de esto de los límites, pero por hoy no me extenderé más.

Pues eso, entrada de hipster del humor que se enfada porque la gente no se ríe de lo mismo que él, ni él de lo mismo que la gente. Y a ver si aprendemos de Estados Unidos en esto de la comedia, copón (por cierto, no veo casi nada de comedia americana porque soy tonto, así que recomendad también en comentarios).

¡Un humorístico saludo!

AwenjaviLa COMMEDIA